• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

TINKU

La información independiente sobre América latina

  • Facebook
  • Facebook
  • X
  • AmericaLatina
    • Invitados
    • Colombia
      • Gustavo Petro
    • Peru
    • Uruguay
    • Bolivia
    • Chile
    • Argentina
    • Venezuela
    • Ecuador
    • América Central
    • Mentes del Sur
  • Global
  • Cultural
  • Nosotros
    • CONTACTENOS
    • DONAR
  • ARCHIVO
  • COMENTARIOS
  • Mentes del Sur
    • Enrique Dussel
    • Rafael Bautista
    • Walter Mignolo
    • Boaventura de Sousa S.
    • Silvia Rivera Cusicanqui
    • Anibal Quijano
    • Álvaro García Linera
    • Eduardo Galeano

La igualdad como derecho humano

10/01/2021 by Vitalio Deja un comentario

Comparte esto:

  • Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Tweet
  • Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Haz clic para imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir

Las premisas liberales que conforman una matriz que produce y conserva múltiples desigualdades

Por Carlos Andujar *
Los derechos humanos son procesos históricos de lucha por los bienes necesarios para la vida digna. En tanto procesos se inscriben en las desigualdades existentes y buscan empoderar a quienes las sufren para acompañar y potenciar sus luchas que, tarde o temprano deben tener su correlato normativo y la garantía del Estado que, como se sabe bien por estas tierras puede violar derechos pero también garantizarlos.

 

Para la ideología neoliberal toda intervención estatal en el mercado que limite, regule o redistribuya ingresos es nefasta. 


El liberalismo económico desde sus inicios hasta sus actuales versiones neoliberales ha mostrado, en líneas generales, las mismas respuestas a las preguntas sobre la igualdad. Por qué existe una desigual distribución del ingreso y de la riqueza y qué debemos hacer frente a ella, han recibido en los últimos trescientos años respuestas similares.

A fines del siglo XVII John Locke uno de sus padres fundadores sentará las bases de los argumentos que nos acompañan hasta nuestros días. “Y así como los diferentes grados de laboriosidad permitían que los hombres adquiriesen posesiones en proporciones diferentes, así también la invención del dinero les dio la oportunidad de seguir conservando dichas posesiones y de aumentarlas”. De este modo, “(…) los hombres han acordado que la posesión de la tierra sea desproporcionada y desigual. Pues mediante tácito y voluntario consentimiento, han descubierto el modo en que un hombre puede poseer más tierra de la que es capaz de usar, recibiendo oro y plata a cambio de la tierra sobrante; oro y plata pueden ser acumulados sin causar daño a nadie.”

Primera premisa liberal: la desigualdad social es fruto de los desiguales esfuerzos que los seres humanos realizan y la acumulación de riqueza de unos no genera perjuicios a los demás.

Segunda premisa liberal: la desigualdad social lejos de ser un conflicto tiene como base el acuerdo social de dar a cada uno lo que le corresponde según su esfuerzo.

Casi cien años después, Adam Smith cerraría el argumento con su conocida metáfora. “No hemos de esperar que nuestra comida provenga de la benevolencia del carnicero, ni del cervecero, ni del panadero, sino de su propio interés. No apelamos a su humanitarismo sino a su amor propio … en este caso, como en tantos otros, es guiado por una mano invisible para la consecución de un fin que no entraba en sus intenciones (…) Jamás he sabido que hagan mucho bien aquellos que simulan el propósito de comerciar por el bien común.”

Tercera premisa liberal: El egoísmo, el individualismo y la búsqueda del beneficio personal y la competencia que de ello se deriva, lejos de acrecentar la desigualdad social, a la larga y aún sin intención, conlleva necesariamente al bien común.

Extorsiones

Estas ideas escritas ya hace más de doscientos años han recibido a lo largo de la historia del pensamiento económico reformulaciones, sofisticaciones matemáticas y nuevas metáforas. Se podría hablar del necesario equilibrio entre la oferta y demanda, la asignación eficiente de recursos, las retribuciones a las productividades marginales de los agentes económicos, la necesaria igualdad social que trae todo desarrollo económico luego de provocar aumento de la desigualdad al comienzo (hipótesis de Kuznets), las teorías del capital humano, entre otras.

Todas ellas por un camino u otro, proponen las mismas orientaciones de política pública: toda intervención estatal en el mercado que limite, regule o redistribuya ingresos es nefasta.

En estas premisas se basan todas las extorsiones que los gobiernos populares reciben cuando intentan, hasta incluso tímidamente como con el recientemente sancionado aporte extraordinario de las grandes fortunas (una contribución marginal y por única vez en el contexto de una crisis global provocada por la pandemia de la covid-19 a las doce mil personas más ricas del país), algún tipo de redistribución secundaria del ingreso y la riqueza vía impuestos progresivos y gasto social.

Ataque a la propiedad privada, destrucción de la seguridad jurídica, desincentivo a la inversión, subsidio a la vagancia o la que la o el lector haya escuchado en los medios de comunicación o en una discusión familiar, servirá como “argumento” para que la “mano invisible” se empiece a ver.

Desigualdad

No es menor mencionar que las premisas liberales, lejos de ser letra muerta y discusión académica de los claustros universitarios, se amalgaman con las prácticas sociales y han construido a lo largo de la historia una hegemonía, es decir, una saturación de las conciencias, transformando incluso en fervientes defensores a quienes son sus principales víctimas.

El problema de la desigualdad no puede reducirse a un tema de estructura tributaria o de presupuesto público. Las relaciones de poder que el capitalismo naturaliza y consolida siempre llevarán la discusión a lógica “de la sábana corta” y con mayor o menor sutiliza las “restricciones macroeconómicas” harán inviable cualquier acción distributiva significativa.

Aunque suene paradójico, el problema de la desigualdad económica no es un tema básicamente económico. Es la punta de un iceberg que tiene por debajo de su línea de flotación un entramado históricamente construido de múltiples de desigualdades que, lejos de estar dispersas, conforman una matriz que las produce y la conserva.

Esa estructura que muchos caracterizan como capitalista, blanca y patriarcal y que, mirada desde el sur, se debería también decir colonial, tiene base material y simbólica. Tiene base material porque opera en el mundo de la producción, distribución y apropiación del excedente económico y configura relaciones de poder, y posee base simbólica porque opera en la producción, distribución y apropiación del conocimiento y en la construcción de las representaciones sociales.

Trabajos de la mujer

Cuando se es mujer, no blanca, pobre y se vive en Latinoamérica, la vida se hace muy difícil. Por la injusta distribución sexual del trabajo se le asignan y se asumen todas las tareas del cuidado que una minoría de mujeres no pobres pueden delegar en otras mujeres pobres.

Dicho trabajo no remunerado representa un verdadero subsidio a la tasa de ganancia capitalista que, bajo otras lógicas, debería asumir (y pagar) como parte del costo por disponer de fuerza de trabajo para la producción. Sin el trabajo reproductivo y no remunerado que en su mayoría realizan las mujeres y que representa aproximadamente el 25 por ciento del PIB no podría llevarse a cabo las tareas productivas.

¿Pueden imaginarse qué sucedería si durante una semana las mujeres que realizan las tareas del cuidado no las hiciesen? ¿Podrían quienes realizan los trabajos remunerados (en su mayoría hombres) seguir haciéndolos del mismo modo?

Por ello resulta necesario para sostener la injusta distribución sexual del trabajo construir representaciones e imaginarios sociales que lo invisibilicen y lo naturalicen. Pero la cuestión no termina aquí. Un historia de conquista, saqueo y colonización y posterior inscripción en la división internacional del trabajo hacen, entre otras circunstancias, que la vida por estos pagos no sea homologable a la de otros lares. Desde este lugar es necesario leer a las regiones más desiguales del planeta.

Sistema

Los derechos humanos son procesos históricos de lucha por los bienes necesarios para la vida digna. En tanto procesos se inscriben en las desigualdades existentes y buscan empoderar a quienes las sufren para acompañar y potenciar sus luchas que, tarde o temprano deben tener su correlato normativo y la garantía del Estado que, como se sabe bien por estas tierras puede violar derechos pero también garantizarlos.

Como menciona Ranciere “La igualdad no es un fin a conseguir, sino un punto de partida. Quién justifica su propia explicación en nombre de la igualdad desde una situación desigualitaria la coloca de hecho en un lugar inalcanzable. La igualdad nunca viene después, como un resultado a alcanzar. Ella debe estar siempre delante”.

Los seres humanos somos iguales en derechos como punto de partida no de llegada. Es la igualdad la que exige e interpela a los Estados, que nunca son neutrales, a enunciar y garantizar lo que enuncian. Y lo harán, en tanto y cuando se luche por los derechos humanos por la simple razón de que tenemos que vivir y para eso hacen falta condiciones materiales concretas para que todas y todos accedan a los bienes necesarios para la existencia, muchas de ellas hoy, inexistentes.

Siguiendo a Ranciere, es una cuestión de política: se trata de saber si un sistema (…) tiene como presupuesto una desigualdad a “reducir” o una igualdad para verificar. En tanto lucha por la vida digna, la igualdad será un derecho humano o no será.

* Docente ISFD Nº41. UNLZ FCS (CEMU). [email protected]

Comparte esto:

  • Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Tweet
  • Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Haz clic para imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir

Publicado en: Global

Interacciones con los lectores

ComentarioCancelar respuesta

Barra lateral principal

Suscribete en nuestra lista

PODCASTS DE DON JUAN

Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
06/03/2024
juan
LAS OCHO, un poema de Lorca
26/12/2023
juan
RAIZ DE HOMBRE de Octavio Paz
03/11/2023
juan
NIDO de García Lorca
15/10/2023
juan
TIERRA SIN RETORNO
02/10/2023
juan
MADRUGADA de Octavio Paz
25/09/2023
juan
SILENCIO de octavio paz
14/09/2023
juan
EL HUERTO DE LA PETENERA de Lorca
28/08/2023
juan
DESPEDIDA de Lorca
18/08/2023
juan
LAS ESTRELLAS de Adonis
04/08/2023
juan
Search Results placeholder

EL NECIO – SILVIO RODRIGUEZ

https://youtu.be/bGQWU4UsUeA?si=zE62LO4nW07qYlGj

Los artículos se publican con el permiso de los autores a través de una licencia de Creative Commons

Ontiveros

La Isla que Estados Unidos no se puede permitir perder

UCRANIA B0MBARDEA M0SCÚ Y AM£NAZA A BIELORRUSIA | TRUMP VA POR CUBA. HUMILLA VENEZUELA

[Crónica] Carlo Ginzburg: La construcción de lo general desde lo particular

Spam bloqueado

284.477 mensajes de spam bloqueados por Akismet

webmaster ©ontiveros

Utilizamos cookies para asegurar una mejor experiencia en nuestra página. Al utilizar nuestras páginas, aceptas el uso que hacemos de las cookies.