• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

TINKU

La información independiente sobre América latina

  • Facebook
  • Facebook
  • X
  • AmericaLatina
    • Invitados
    • Colombia
      • Gustavo Petro
    • Peru
    • Uruguay
    • Bolivia
    • Chile
    • Argentina
    • Venezuela
    • Ecuador
    • América Central
    • Mentes del Sur
  • Global
  • Cultural
  • Nosotros
    • CONTACTENOS
    • DONAR
  • ARCHIVO
  • COMENTARIOS
  • Mentes del Sur
    • Enrique Dussel
    • Rafael Bautista
    • Walter Mignolo
    • Boaventura de Sousa S.
    • Silvia Rivera Cusicanqui
    • Anibal Quijano
    • Álvaro García Linera
    • Eduardo Galeano

El deslinde ideológico y las guerras de las ideas y de las emociones

01/11/2022 by Vitalio Deja un comentario

Comparte esto:

  • Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Tweet
  • Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Haz clic para imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir

Por: Homar Garcés

                                                                                          El siglo XXI representa un presente que no augura un futuro positivo.

La tecnoutopía que muchos anticiparon como signo del progreso lineal de la humanidad ha servido, básicamente, para aislar a los seres humanos de sus congéneres, para anular su capacidad crítica y para envolverse en una realidad hedonista y consumista que atrofia su sentido de solidaridad y de lucha por un mejor nivel de bienestar colectivo y de armonía con el entorno natural. El mundo contemporáneo es un mundo regido por la lógica capitalista en su mayor expresión y eso es lo más peligroso a lo que se expone la humanidad, por mucho que no se quiera ver. «Una sociedad degradada por el capitalismo – asegura Vijay Prashad en «Diez tesis sobre marxismo y descolonización» – produce una vida social impregnada de atomización y alienación, desolación y miedo, rabia y odio, resentimiento y fracaso. Se trata de emociones desagradables que son moldeadas y promovidas por las industrias culturales (“tú también puedes tenerlo”), los establecimientos educativos (“la codicia es el motor principal”) y los neofascistas (“odia a los inmigrantes, a las minorías sexuales y a cualquiera que te niegue tus sueños”). El dominio de estas emociones en la sociedad es casi absoluto y el ascenso de los neofascistas se basa en este hecho. El significado se vacía, tal vez como resultado de una sociedad de espectáculos que ya se ha agotado». De esta manera conserva su vigencia el individualismo político occidental moderno, asentado tras la irrupción de la Revolución Francesa en 1789; algo que se ha extendido y estimulado en todo el planeta, gracias al auge imperialista y a las tecnologías de la informática que han puesto al día modas e ideas de cualquier signo, inyectando en las mentes de millares de personas la convicción de que sólo ellas importan y los demás que se las arreglen como puedan.

Todo esto representa un importante reto para los grupos revolucionarios, a quienes les corresponde inducir o crear entre los sectores populares la certeza de la posibilidad de realizar y de consolidar los cambios que se requieren para acceder realmente a una revolución y, en consecuencia, a un cambio radical del modelo civilizatorio contemporáneo. No sólo serán las condiciones objetivas las que harán posible esa certeza sino también (quizá de un modo más importante) las condiciones subjetivas, puesto que éstas tenderían a ser más permanentes e influirán en las acciones colectivas que tengan lugar en cualquier momento, correspondiéndole al pueblo consciente y organizado la toma de decisiones. Tal tarea requiere la disposición nunca acabada de encararse a un proceso de desaprendizajes y aprendizajes colectivos mediante el cual puedan determinarse los avances, los retrocesos y las debilidades que presente el proyecto revolucionario; cuestión enmarcada en lo que muchos nombran como crítica y autocrítica, pero que suelen asumir como algo negativo que les afecta personalmente, olvidando su compromiso de hacer la Revolución en todos los niveles, incluídos la conciencia y el comportamiento individuales. Es muy importante que esto ocurra, de forma que haya un deslinde ideológico respecto a lo existente o vigente y la Revolución que se aspira conseguir, lo que será producto, a su vez, de una guerra de ideas y de una guerra de emociones que clarifiquen el ideario adoptado, contrastándolo siempre con la realidad. Una cosa también son las consideraciones de empatía y esperanza que deben guiar las acciones de los revolucionarios, sin comportarse como enviados del cielo que tienen la verdad única e incuestionable, a quienes se les debe agradecer todo.

No hay que olvidar a los oportunistas que suelen aparecer en todo ambiente que ofrezca algún beneficio. «El oportunista es un enemigo de la Revolución y florece en todos los lugares donde no hay control popular», como les decía el Che Guevara a los miembros del Departamento de Seguridad del Estado el 18 de mayo de 1962, a quienes les advirtió igualmente sobre la conducta del contrarrevolucionario:

«Contrarrevolucionario es aquel que lucha contra la Revolución, pero también es contrarrevolucionario el señor que, valido de su influencia, consigue una casa, que después consigue dos carros, que después viola el racionamiento, que después tiene todo lo que no tiene el pueblo, y que lo ostenta o no lo ostenta, pero lo tiene. Ése es un contrarrevolucionario, a ése sí hay que denunciarlo enseguida, y al que utiliza sus influencias buenas o malas para su provecho personal o de sus amistades, ese es un contrarrevolucionario y hay que perseguirlo, pero con saña, perseguirlo y aniquilarlo».

Para muchos militantes de la Revolución esta es una línea que debiera cumplirse, dado el sistema de corrupción que suele presentarse en toda la administración pública, con escasas excepciones. Sin embargo, es otro elemento que poco se precisa, desentendiéndose inconscientemente de cuáles son sus orígenes, porque esto no constituye ninguna novedad, si revisamos nuestra historia desde antes de conseguirse la independencia del poder español. Y las razones serán las mismas que revelen y expliquen el funcionamiento del Estado y del capitalismo en nuestra América. He ahí la importancia suprema de las condiciones subjetivas, creándose una conciencia verdaderamente revolucionaria con que se pueda detectar a oportunistas y contrarrevolucionarios, evitando las desviaciones y las debilidades constantemente denunciadas desde las bases, aún de aquellas que no comulgan para nada con cualquier atisbo de revolución.

La combinación de la reflexión teórica y la experiencia práctica -necesaria e imprescindible- hará que este deslinde ideológico, la guerra de ideas y la guerra de emociones tengan resultados positivos. En su puesta en marcha, se requiere que la formación teórica y el debate se conviertan en elementos insoslayables de los distintos ámbitos políticos, económicos, sociales y culturales. Además, la organización de los sectores sociales revolucionarios tendrán por meta fundamental la conquista del poder constituido y no contentarse con simplemente delegar su soberanía en los dirigentes que asumirán la conducción del Estado. Como saldo de todas estas acciones para desplazar a las clases dominantes deben establecerse unos nuevos paradigmas que sirvan de soportes a la sociedad de nuevo tipo que surja por efecto de esta combinación efectiva de reflexión teórica y experiencia práctica que configura la Revolución popular, antiimperialista y anticapitalista.

Comparte esto:

  • Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Tweet
  • Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Haz clic para imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir

Publicado en: Global

Interacciones con los lectores

ComentarioCancelar respuesta

Barra lateral principal

Suscribete en nuestra lista

PODCASTS DE DON JUAN

Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
06/03/2024
juan
LAS OCHO, un poema de Lorca
26/12/2023
juan
RAIZ DE HOMBRE de Octavio Paz
03/11/2023
juan
NIDO de García Lorca
15/10/2023
juan
TIERRA SIN RETORNO
02/10/2023
juan
MADRUGADA de Octavio Paz
25/09/2023
juan
SILENCIO de octavio paz
14/09/2023
juan
EL HUERTO DE LA PETENERA de Lorca
28/08/2023
juan
DESPEDIDA de Lorca
18/08/2023
juan
LAS ESTRELLAS de Adonis
04/08/2023
juan
Search Results placeholder

ODAS – Desvaneciendo

https://youtu.be/BqIQ35GC_2g?si=yaqcgJDeT01gaL83

Los artículos se publican con el permiso de los autores a través de una licencia de Creative Commons

Ontiveros

[Crónica] Carlo Ginzburg: La construcción de lo general desde lo particular

Todo lo que necesitas saber sobre la nueva edición de la Feria del Libro de Neuquén

[Ensayo] «Proyecto fin del mundo»: Una exploración de la soledad humana

Spam bloqueado

284.477 mensajes de spam bloqueados por Akismet

webmaster ©ontiveros

Utilizamos cookies para asegurar una mejor experiencia en nuestra página. Al utilizar nuestras páginas, aceptas el uso que hacemos de las cookies.