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25 de mayo al Gran Pueblo Argentino ¡Salud!

26/05/2010 by maestro Deja un comentario

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«Argentino» viene de argenta, el nombre latín de ese metal que en la tabla de los elementos químicos se representa por «Ag».

El colonialismo español robaba la «argenta» de Bolivia a través del Río de la Argenta, o sea, el Río de la Plata. Los pueblos, si son rioplatenses, son, pues, argentinos.

Como nací en Punta Carretas, geográficamente soy más argentino (del Río de la Argenta) que uruguayo. Más uruguayo sería si hubiera nacido en Salto o en Paysandú, o en Gualeguaychú.

Pero eso sí; soy oriental. Hegel explica que no se puede definir un concepto sin definir su opuesto, con el cual coexiste dentro de una unidad mayor.

Si nos separamos de esa unidad mayor, de esa Patria Grande, perdemos el derecho a ser orientales, porque ¿cómo explicar entonces que no somos asiáticos?

Tuvimos desde 1830 que convertirnos, poco a poco, artificialmente, en uruguayos, y los uruguayos de Concordia y Gualeguaychú tuvieron que definirse como argentinos.

Los gobiernos «uruguayos» cumplieron fielmente, por dos siglos, con el mandato del colonialismo inglés que los parió: separar a los hermanos para que otros reinen sobre ellos. Separar compatriotas para que (como profetizara José Hernández) nos devoren los de afuera. Pero jamás tuvimos un presidente tan obediente a este precepto neocolonial como el Dr. Vázquez. «Tuvimos» es un pretérito del Modo Indicativo; no es un presente, porque en el presente tenemos otro presidente peor.

Nunca la comunión de Presidencia, Parlamento y Prensa (las tres grandes P) fue tan eficiente para manipular a muchos orientales contra el «pueblo argentino» sin que estos compatriotas comprendieran que haciéndoles el juego a los judas genuflexos se ponían así al servicio de las trasnacionales contra sí mismos.

Nunca fue tan olvidado el pensamiento de Artigas que, al poner condiciones al gobierno de Buenos Aires en 1813, en la famosa Oración de Abril, insiste textualmente «esto no significa en absoluto una separación nacional» y reconoce la necesidad de un Superior Gobierno con funciones que sean delegadas por todas las provincias unidas… ¡las provincias unidas del Sur!

Nunca fue tan olvidada la voluntad de los Treinta y Tres Orientales de unirse a las demás provincias como lo proclamaron a texto expreso en 1825 en la tan evocada y nunca releída Declaratoria de Independencia.

Cuando Gualeguaychú levantó la dignidad de todos contra la contaminación de la celulosa suntuaria, por suerte hubo un puñado de orientales que fueron lo suficientemente artiguistas para ponerse de su lado. Delia Villalba, Borgoño, la gente del Callejón montevideano, Plenaria, grupos de productores y vecinos de varios puntos del litoral «oriental» y de Tacuarembó, militantes clasistas, representaron el honor de nuestro pueblo, cuyos sectores mayoritarios fueron momentáneamente enajenado con la complicidad de los que debieron ser sus representantes en el movimiento social y sindical.

En la prensa diaria sólo «La Juventud» levantó el copete «no a las papeleras» por meses, hasta que otros temas candentes obligaron a priorizar espacio sin abandonar jamás la causa de los pueblos que ahora, con la amenaza de Aratirí y el megabasurero nuclear, no admite la menor demora.

La lucha contra el colonialismo y el neocolonialismo sigue.

El 25 de mayo de 1810 los porteños, bajo una lluvia persistente, salieron a la calle y decidieron que el pueblo quería saber de qué se trataba, y entonces cayó un Virrey. ¡Honor al ala radical, consecuente, de aquel proceso augural en la causa de todos!

Y hoy, y mañana, honor a los entrerrianos que siguen el camino de Mayo en los fogones de Arroyo Verde.

Honor a los continuadores de los fogones artiguistas del Ayuí en 1811, a los herederos del Congreso de Arroyo de la China en 1815.

Allí están los entrerrianos hoy en el Corte, mañana donde la Patria común los llame.

Hoy en Arroyo Verde custodian, junto con la dignidad de todos, las cenizas de la Pacha y de tantos compatriotas que no aflojaron y no aflojan.

Si los libres del mundo responden, Botnia UPM será derrotada, y luego Pascua Lama, y la minera Aratirí será barrida por el aratirí del pueblo.

Serán eternos los laureles que entonces conseguiremos. Coronados de gloria viviremos y nuestros hijos y nietos retomarán el mandato de con gloria morir si fuera necesario, aunque si triunfa Arroyo Verde triunfa la vida definitivamente.

La franja roja diagonal desplegada sobre la bandera de Belgrano, los puños en alto, gritamos desde el rincón oriental lo que debería ser grito de todos si nuestro Gobierno tuviera un poquito de dignidad

¡Viva el 25 de mayo de 1810!

 

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Publicado en: Uruguay Etiquetado como: 25 de mayo al Gran Pueblo Argentino ¡Salud!, Gonzalo Abella

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