• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

TINKU

La información independiente sobre América latina

  • Facebook
  • Facebook
  • X
  • AmericaLatina
    • Invitados
    • Colombia
      • Gustavo Petro
    • Peru
    • Uruguay
    • Bolivia
    • Chile
    • Argentina
    • Venezuela
    • Ecuador
    • América Central
    • Mentes del Sur
  • Global
  • Cultural
  • Nosotros
    • CONTACTENOS
    • DONAR
  • ARCHIVO
  • COMENTARIOS
  • Mentes del Sur
    • Enrique Dussel
    • Rafael Bautista
    • Walter Mignolo
    • Boaventura de Sousa S.
    • Silvia Rivera Cusicanqui
    • Anibal Quijano
    • Álvaro García Linera
    • Eduardo Galeano

La Ciencia de la Autocrítica

16/06/2024 by Vitalio Deja un comentario

Comparte esto:

  • Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Tweet
  • Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Haz clic para imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir

Por:  Fernando Buen Abad Domínguez

 

Incluso en las relaciones humanas mejor consensuadas, se hace necesario el ejercicio dialéctico y permanente de autocrítica. No es suficiente que el pensamiento sea “crítico”, es crucial que sea revolucionario, empezando por “mirar hacia adentro” porque también la ideología de la clase dominante ha sabido ser “crítica”, en el peor sentido, y con ello destructora de la conciencia y la organización, emancipadoras. Y es que, incluso, la más fundamentada de las críticas y autocríticas puede ser estéril si no contiene motores transformadores. Marx lo dijo con justeza: “No basta que tal idea clame por manifestarse: es necesario que la realidad misma clame por la idea”.

No es suficiente detectar yerros o descuidos, propios o colectivos, voluntarios o involuntarios, ni es suficiente, aunque pueda ser útil, la sola observación erudita, creativa o reveladora. La autocrítica debe nutrirse con una identidad y sentido de clase expresados en compromisos y plan de lucha incluyéndose ella misma. Su forma más poderosa es la de la praxis. La que contiene proyecciones organizativas, participativas y transformadoras para intervenir de manera directa autónoma y consensuada, al mismo tiempo crítica de sí, permanentemente.

Si la autocrítica asciende a su fase revolucionaria cumple con un cometido indispensable que no debe tener obstáculos. En última instancia, o en primera, ese es el sentido de la ciencia de la autocrítica si ha de trascenderse en la dinámica inmensa del desarrollo de la Humanidad, emancipada del capitalismo y emancipándose sistemáticamente. La humanidad como mejor patrimonio de sí misma. La autocrítica ha de ser uno de los baluartes civilizatorios aplicables al pasado, al presente y al futuro y su papel debe ser rescatado y reconfigurado sobre premisas donde no impere el odio, el miedo o las humillaciones al uso.

Y desde luego, la autocrítica revolucionaria ha de servir para combatir toda desmoralización inducida, incluso por la crítica, que, cuando no tiene motores revolucionarios, tiende a ser funcional al plan desmoralizado y desorganizador financiado por las oligarquías. Son absolutamente indispensables los desarrollos teórico-metodológicos que han permitido “problematizar” los campos de batalla simbólicos y el estado actual de la guerra mediática híbrida e irrestricta. Necesitamos una ciencia de la autocrítica que ayude a resolver con rigor y transparencia lo que debe resolver un programa organizado para la organización de la unidad de la clase oprimida. Ciencia de la autocrítica que comienza por ella misma.

No nos contentemos con la magnificencia de las obras críticas mayormente decorativas porque ellas solas aun siendo escasas son peligrosas. Que la autocrítica no sea puramente confesional ni anecdótica. Que no se ponga el carruaje delante de los caballos porque un error de razonamiento o una emboscada distractora, terminan siendo emboscada ideológica que conviene mucho a ciertas sectas disfrazadas de “científicas” y a todo el sistema de burocratismos que se embriaga produciendo crítica y autocrítica estériles. En general los pueblos claman verdades paridas por la autocrítica descarnada que se atreve a sincerar yerros de toda clase. No más las “problemátizaciones” sesudas y de las soluciones culpígenas de gabinetes que arreglan nada. Otra cosa es la crítica y la autocrítica democratizadas en los campos de batalla de las bases. En sus frentes de lucha. Ahí donde deberían habitar todas las investigaciones epistemológicas decididas a cambiar el mundo y el desastre que nos impone el capitalismo que es una dictadura. Dígase sin tapujos.

Aquí, invocamos una ciencia-programa de acción transformadora asentada en la dialéctica de “lo deseable, lo posible y lo realizable”, concreta, transparente y consensuadamente. Eso implica lucha interna, autocrítica totalizada con soluciones imbricadas socialmente entre quienes, directa o indirectamente, sostienen las luchas. La autocrítica individualista se agota en sus espejos. Los grandes remedios, si lo son, cuentan con la intervención directa de los involucrados que asumen el rigor metodológico que no será fuerza viva si no avanza hacia la segunda negación. No será acción transformadora si no alienta la organización para la acción directa. No será crítica si nada cambia. Será, mayormente, inútil.

Como el producto del trabajo, bajo el capitalismo, no pertenece a quienes producen la riqueza, sino al dueño de los medios de producción, y ese es el núcleo de la lucha de clases, hay que desarrollar la autocrítica que modifique semejante escenario para que la clase trabajadora no se sienta “perdida de sí misma”. Porque, mientras tanto, la “clase hegemónica” sabe bien lo que se necesita para frenar a las fuerzas revolucionarias que se mueven desde abajo. Por eso es tarea nuestra la autocrítica que lucha para descubrir, explicar y combatir, nuestros atrasos, necedades, caprichos o egos. El cuento ideológico de que, tanto la realidad como la subjetividad, son incognoscibles e impredecibles, debe combatirse con herramientas científicas visualizando nuestros propios errores sin hipocresía. Una ciencia de la autocrítica debe ser espacio de trabajo y lucha permanentes con creatividad metodológica, con rigor ético y sin esclavitudes mercantiles. No intocable ni mística, construcción social que reclame intervención colectiva, debate y consenso. Requiere fuerza científica y vigilancia irrestricta, sin amos, sin reformistas, sin oportunistas ni sectarios.

No hay que temerle a la autocrítica, hay que combatir los retruécanos fabricados para desfigurarla, y a sus acólitos. No temerle a la autocrítica, mejor aun politizarla, interrogarla, socializarla, democratizarla y hacerla patrimonio de la humanidad bajo una práctica de acción directa y organización revolucionaria. Con rigor de quirófano. Con protocolos estrictos. Combatir prejuicios que la cubren y enredan, desmentir todas las falacias que la acorralan, desarticular los templos y los calabozos, combatir a las falacias, vengan de donde vengan, valgan lo que valgan, beneficien a quién beneficien. La autocrítica ha de ser es un método social vivo, dinámico y cotidiano. Una cultura. Hay que desarrollarla, autocríticamente, también.

Comparte esto:

  • Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Tweet
  • Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Haz clic para imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir

Publicado en: Cultural, Global, Titular1

Interacciones con los lectores

ComentarioCancelar respuesta

Barra lateral principal

Suscribete en nuestra lista

PODCASTS DE DON JUAN

Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
06/03/2024
juan
LAS OCHO, un poema de Lorca
26/12/2023
juan
RAIZ DE HOMBRE de Octavio Paz
03/11/2023
juan
NIDO de García Lorca
15/10/2023
juan
TIERRA SIN RETORNO
02/10/2023
juan
MADRUGADA de Octavio Paz
25/09/2023
juan
SILENCIO de octavio paz
14/09/2023
juan
EL HUERTO DE LA PETENERA de Lorca
28/08/2023
juan
DESPEDIDA de Lorca
18/08/2023
juan
LAS ESTRELLAS de Adonis
04/08/2023
juan
Search Results placeholder

U2 & Mary J Blige, ONE

https://youtu.be/akGWHtDkVUk?si=8J2-RVdr2sOSCMDA
https://youtu.be/Ps5S1oL5kfc

Los artículos se publican con el permiso de los autores a través de una licencia de Creative Commons

Ontiveros

Ni Una Menos: 0nce años sin rendirse

El manual de la ultraderecha para atacar a las feministas en América Latina

El talento de los nuevos escritores brilla en los Premios Francisco Umbral de Columnismo

Spam bloqueado

284.477 mensajes de spam bloqueados por Akismet

webmaster ©ontiveros

Utilizamos cookies para asegurar una mejor experiencia en nuestra página. Al utilizar nuestras páginas, aceptas el uso que hacemos de las cookies.