Por: Amir Saeid Iravani
Escribo a Usted sobre la declaración que hizo la representante de Francia en la 9973ª reunión del Consejo de Seguridad [de la ONU], realizada el 6 de agosto de 2025, dedicada al tema titulado “No Proliferación de las Armas de Destrucción Masiva”. En esa reunión, la representante de Francia mencionó a Irán de manera injustificada y provocadora y por motivos políticos: afirmó que lo que ella llamó la «crisis de proliferación iraní» estaba agravándose a despecho del derecho internacional.
Ese tipo de alegación infundada no sólo no tiene relación alguna con el tema que se examinaba en la reunión mencionada, cuyo objetivo era analizar el mandato y actividades del Comité del Consejo de Seguridad creado por la resolución 1540 (2004), sino que además deforma los hechos deliberadamente. El programa nuclear de Irán sigue siendo exclusivamente pacífico y totalmente transparente. Irán sigue respetando las obligaciones que le asigna el Tratado de No Proliferación de las armas nucleares.
Es profundamente decepcionante e hipócrita que Francia, un Estado Parte del Tratado de No Proliferación y miembro permanente del Consejo de Seguridad, se declare preocupada por el programa nuclear pacífico de Irán, pero que olvide al mismo tiempo que ella misma [Francia] contribuye desde hace tiempo a fragilizar el régimen de no proliferación. [Francia] no ha respetado las obligaciones en materia de desarme que le impone el artículo VI del Tratado de No Proliferación y contribuyó ampliamente a hacer posible el programa de armas nucleares no declaradas del régimen israelí.
Hasta este momento, Francia sigue guardando silencio sobre el arsenal nuclear de Israel y no ha solicitado nunca que [Israel] se sume al Tratado de No Proliferación, como tampoco ha condenado los ataques que [Israel] perpetró el 12 de junio de 2025 contra las instalaciones nucleares iraníes sometidas a las garantías del Organismo Internacional de la Energía Atómica [OIEA]. Esa complicidad no sólo constituye una violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas sino que además amenaza la integridad del régimen mundial de no proliferación.
Si Francia siente verdadera preocupación por el régimen de no proliferación nuclear, debe renunciar al doble rasero y a la hipocresía y exigir claramente que Israel se sume sin demora al Tratado de No Proliferación y que ponga su programa nuclear militar no declarado bajo el control y la vigilancia generalizados del Organismo Internacional de la Energía Atómica.
Agradeceré a Usted que tenga a bien distribuir el texto de esta carta como documento del Consejo de Seguridad.
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