La confrontación entre el presidente estadounidense Donald Trump y el Papa de los católicos, León XIV, va más allá de una querella político-teológica. Es también un enfrentamiento entre una potencia mundial y una iglesia mundial. Al aventurarse en ese ámbito, Washington se arriesga a provocar simultáneamente una guerra civil y un conflicto global.
Con la novedad de que el papa agustino León XIV, el primer pontífice estadounidense-peruano, replicó que no temía a las dislocadas invectivas de Trump [1], resulta incomprensible desde el punto de vista geopolítico y político que Trump –miembro de la denominación conservadora de presbiterianos estadounidenses, en caída libre con alrededor de 1,5 millones de feligreses– colisione con el representante espiritual de una relevante iglesia, tan importante a escala global como a nivel doméstico en Estados Unidos.
Según el Anuario Pontificio 2026, los católicos son unos 1 400 millones de personas en todo el mundo: un 17,8% del total de los 8 300 millones de habitantes del planeta [2]. De acuerdo con el Pew Research Center, el total de católicos (entre adultos, adolescentes y niños) constituyen un 22% de los habitantes de Estados Unidos. En la reciente Pascua, la cantidad de conversos (sic) en muchas diócesis estadounidenses registró un incremento descomunal de 38%, en particular, entre los miembros de la generación Z.
La muy polémica cuan sesgada Oficina del Censo de Estados Unidos, que malabarea los datos de acuerdo con sus intereses étnicos y religiosos, ha dado pie a que se maneje utilitariamente la dicotomía étnica entre “católicos blancos” y “católicos hispanos”. Según el Pew Research Center, los “católicos blancos no hispanos” ascienden a 54% del total de los católicos adultos frente a un 36% de “católicos hispanos”, cuando el número de católicos asiáticos (4%) y afroestadunidenses (2%) es muy marginal.
A partir de 2007, los católicos blancos han disminuido en 10% frente al ascenso de 7% de los católicos hispanos, cuando por razones demográficas, la generación Z y los millennials ostentan una proporción hispana de 40% frente al 50% de católicos blancos no hispanos en declive.
Aunque hagan los artilugios que deseen, la realidad es que la totalidad de los católicos tout court será el feudo de los hispanos, en particular, de los guadalupanos mexicanos que constituyen la mayoría de los latinos. De los 68 millones de hispanos en Estados Unidos (que son un 20% del total de la población), los mexicanos constituyen el 57%, cuya aplastante mayoría es católica, para no decir guadalupana.
Por primera vez desde 2004, un republicano, en este caso Trump, obtuvo el 54% del total del voto católico nacional –en especial, de los católicos blancos (54%)– frente a Kamala Harris (44%). Los católicos hispanos se pronunciaron a favor de la candidata demócrata, en particular en su feudo de California.
El Papa agustino León XIV se dio el tiempo de contestar, las invectivas de Trump, con resonancia, en el Sermón de la Montaña, mientras visitaba Argelia, país islámico sunita: «El corazón de Dios está desgarrado por las guerras, las violencias, las injusticias y las mentiras. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios: el corazón de Dios está con los pequeños y los humildes, y con ellos lleva adelante su reino de amor y de paz, día tras día. Donde hay amor y servicio, allí está Dios» [3].
Argelia forma parte del periplo africano de 11 días del pontífice a otros tres países: Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Los cristianos en África, en todas sus denominaciones (católicos, protestantes, ortodoxos), representan el 62% (alrededor de 700 millones) y compiten fuertemente con los musulmanes (600 millones). Los católicos solos, sin los protestantes, constituyen un 20% de la población africana.
Tampoco se puede soslayar la geopolitización de la religión musulmana, 2 200 millones de personas, asentadas en la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) de 57 países, donde resaltan Indonesia (243 millones) y Pakistán (241 millones) –ambos con excelentes relaciones con Estados Unidos, en la fase Trump–, sin perder de vista los 200 millones de la India y los 151 millones de Bangladesh.
En su nueva cruzada de corte “evangélico sionista” y en alianza con Pete Hegseth (secretario de Guerra filotalmúdico), Trump –gran aliado de Netanyahu– abrió una ominosa caja de Pandora de guerra religiosa interna y externa. Eso nunca acaba bien.
[1] «Paroxismo en Ormuz: Trump vs el Papa. Lavrov va a China», Alfredo Jalife-Rhame, YouTube, 14 de abril de 2026.
[2] «Población Mundial Actual», WorldOMeters.
[3] “@Pontifex_it”, X, 4 de abril de 2025.
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