SOVINTERN ha echado a andar, convencidos en cuanto a la pelea por el socialismo. Lo que de por sí es una buena noticia.
Unir a las izquierdas muchas veces parece una propuesta casi imposible de lograr.Por más que se achiquen diferencias, se establezcan discusiones en las que se habla de enfrentar al enemigo común, por A o por B, todo queda en buenas intenciones. Pero siempre hay quienes lo vuelven a intentar buscando un buen resultado. Esta vez, sin embargo, ha surgido una convocatoria, que además de expectativas, generó buenas vibras como para pensar que valía la pena concurrir, escuchar y buscar, no diferencias que ya se conocen, sino puntos de acercamiento y probar avanzar sobre resultados más óptimos que en ocasiones anteriores. Se trata de una Red Internacional de izquierda, deliberó en Moscú este pasado fin de semana y reunió a más de 300 delegados y delegadas de todo el mundo, especialmente de Nuestramérica y África, aunque también asistieron referentes socialistas y comunistas de Europa y Asia.
El nombre evoca viejas y veneradas historias: SOVINTERN, y no es casualidad ya que este encuentro entre otras características, y teniendo en cuenta el espacio geográfico de la convocatoria reivindica los innumerables logros de la Unión Soviética y los utiliza para traerlos a este presente tan tormentoso.
El padre principal de la criatura es el partido Una Rusia Justa, que en número de parlamentarios ocupa el tercer sitio en la Duma rusa, detrás del Partido Rusia Unida, del presidente Vladimir Putin y del Partido Comunista Ruso.
Putin, sin embargo, fue quien abrió la reunión con un mensaje laudatorio, impulsando la idea de que la lucha por el socialismo es fundamental en estos tiempos. Lo mismo, fueron ratificando los representantes de las organizaciones concurrentes, insistiendo que ha llegado la hora de acercar posiciones, entrelazarse con quienes estén decididos a no poner palos en la rueda a los planteos unitarios, y reivindicar la soberanía como concepto nodal de la lucha revolucionaria. ¿Por qué la soberanía? Porque este brutal enemigo que se enfrenta y que se puede definir como el imperial-sionismo, busca destruir todo lo que encuentra a su paso para poder instalar un nuevo territorio totalmente controlado. Es lo que sigue intentando en Gaza y en Líbano, buscando desarmar o aniquilar a la Resistencia, y como no lo logra ni lo logrará embiste criminalmente contra la población civil. «No hay socialismo sin soberanía», expresó en el encuentro de Sovintern, un joven dirigente comunista de Kenia, y nosotros agregamos en una rueda de comunicadores: «hace falta también luchar por soberanía comunicacional, combatir las falsas noticias, e invalidar el accionar de los medios hegemónicos que solo buscan desmovilizar a los pueblos.
Rusia Justa, enmarca su ideología en una socialdemocracia un poco más radical que las que solemos conocer. De hecho, se desmarcaron de la Internacional Socialista porque esta se alineó con la OTAN y la Ucrania de Zelensky. Se trata de un partido con 134 mil afiliados, en el que son las mujeres las que tienen la mayoría con un 64 por ciento de ellas volcadas a una militancia activa. En las últimas elecciones votaron a Putin, y en el marco de esa relación no son -al decir de uno de los dirigentes- obsecuentes, sino que conservan autonomía para aplaudir o criticar si los logros o los errores de gran volumen, lo imponen.
Teniendo en cuenta que Rusia Justa está acompañada en el núcleo inicial de coordinación de SOVINTERN, de varios partidos y organizaciones, como el Sandinismo, y partidos africanos de corte radical, en el Encuentro quedó claro que esta Red tiene las puertas abiertas para quienes vislumbren que el proyecto tiene futuro. Primero, porque no son momentos de mezquindades cuyo resultado ha traído una larga lista de fracasos. Luego porque hay una apuesta a que la juventud sea la que impulse el proyecto.
Más allá de lo que diga la prensa canalla, sobre que los compañeros que adhieren a SOVINTERN son «resentidos de la IS» o «que detestan la intemperie», es indudable que el proyecto es convocante, y posiblemente cuente con adhesiones masivas, si realizan bien las tareas acordadas en Moscú. Por ahora, los debates, las denuncias y los signos de confrontación contra el imperio, habrán de realizarse a través de las redes, sin abandonar las calles.
Capítulo aparte fue la presencia en el Encuentro, de los nietos de Fidel Castro y de Salvador Allende. Mientras el primero dijo «sentirse orgulloso de su abuelo» y por ende, su intervención lo evocó, mostrando la audacia y la grandeza del Che, Pablo Sepúlveda Allende, se destacó también por recordar al gran Salvador, y poner su pensamiento en las manos de las nuevas generaciones.
En conclusión: SOVINTERN es un árbol recién plantado, pero con grandes perspectivas de crecer rápido a condición a que se lo riegue. Insistir en buscar el camino hacia el socialismo será de aquí en más uno de los objetivos, porque al decir, del dirigente de Rusia Justa, Alexander Babacov, «los pueblos anhelan el buen vivir, con salud, educación y vivienda al alcance de la mano». Saben que para ello hay que luchar, que los de arriba no dan nada gratis, pero según el país y el momento, no faltan focos de rebeldía. Es en todo ese encuadre, que la gran mayoría de los y las concurrentes a Moscú, se fueron con ganas de que esta vez no se termine en nueva frustración.
A pocas horas del glorioso 9 de mayo, cuando en 1945, Stalin, pero sobre todo el pueblo ruso, empujaron desde Moscú hasta Berlín a los tanques nazis, e hicieron morder el polvo de la derrota a Hitler, SOVINTERN ha echado a andar, convencidos en cuanto a la pelea por el socialismo. Lo que de por sí es una buena noticia.
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