Por: Hector lopez-Teran
En los años sesenta y setenta del siglo pasado Theotonio dos Santos enunciaba este dilema latinoamericano.[i] Hoy, aún este dilema puede resaltarse si pensamos en la contienda electoral brasileña del fin de semana pasado que acaparó toda la atención regional. Hacía mucho que una elección extranjera en la región no suscitaba tanta cercanía. Lo que estaba en juego no era menor: la contienda contra el fascismo. Mientras avanzaba el conteo, las emociones emergían a tope. Como en una partida deportiva, los resultados cambiaban y la victoria no era segura para nadie. Lula da Silva, a quien Flávio Bolsonaro había superado tres semanas antes en la primera vuelta —47,03 % contra 45,16 %—, remontaba en los últimos momentos —51,79 % contra 48,21 % en la segunda— para asumir su cuarto mandato.[ii] Su victoria no representa un triunfo cualquiera, sino un golpe de resistencia ante el avance de la ultraderecha en la región: una ultraderecha que, en las últimas elecciones de otros países, ha recuperado terreno con el apoyo del gobierno de Trump y su retorno a la doctrina Monroe.[iii]
La victoria es brasileña con sentimiento latinoamericano. El triunfo contra el fascismo se encarna en la piel de los pueblos. Cuando las posiciones más retrógradas intentan volver como algo normal, cuando los grandes magnates del capitalismo contemporáneo intentan influir en el mundo para organizarlo a su favor, cuando el capital financiero espera abrir nuevos espacios para trasladar sus inversiones y potenciar sus rentas, cuando las transnacionales extractivas se relamen los labios por los minerales estratégicos, el pueblo brasileño, contra todo pronóstico y contra la presión política de una región entregada por sus gobiernos al imperialismo, demostró que la lucha en el campo popular pesa en la política.
El trabajo de base, la calle, la militancia popular y las nuevas esferas de la información —las redes sociales, empleadas como herramienta contrahegemónica para disputar el espacio de poder— fueron factores de una remontada insólita, sin precedentes: la de quien había perdido la primera vuelta.[iv] La lectura fue clara: disputar los espacios de información y convertir esa disputa en una estrategia mediática con fines políticos, capaz de romper el cerco de desinformación de los medios que controlan el espectro informativo. La campaña buscó espacios de influencia y contrainformación con dos propósitos: revertir el desprestigio contra Lula que había calado en un amplio sector del electorado y llegar a los votantes indecisos o apáticos que dejó ver la primera vuelta. La estrategia logró bajar la abstención —del 21 % a cerca del 19 %— y reducir el voto nulo y en blanco: Lula sumó casi diez millones de votos entre una vuelta y otra.[v]
El “Exército do Lula”[vi] —un canal de WhatsApp de la campaña, que en dos semanas pasó de unos cuatro a diez millones de seguidores— expandió su influencia en la lucha por la democracia. La disputa por la palabra y la verdad también fue un factor determinante en el voto. Esta fue una votación latinoamericana: la región la vivió como propia, como si cada uno se asumiera un poco brasileño. La victoria de Lula se siente en la región y retumba en el imperio. Del Escudo de las Américas —la coalición de gobiernos de derecha que Trump reunió en Miami en marzo[vii], sin Brasil y México— se pasa a un escudo por la democracia. Solo dos países de tendencia progresista, México y Brasil —las dos mayores economías de la región, con buena parte de su población—, encabezan la oposición a los planes de Trump.[viii] Un escudo que estorba los planes de control estratégico sobre América Latina y se vuelve un obstáculo para la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense y su idea de “patio trasero”. Es, además, un revés para Trump, que el 3 de noviembre enfrentará las elecciones intermedias con la aprobación más baja de sus dos mandatos[ix] y podría sumar una segunda derrota. Quizá esta victoria de Lula sea también un primer resquebrajamiento del edificio de su política.
Sin embargo, dejando de lado la adivinación sobre el futuro político de los próximos días, Brasil, con su pueblo dentro y fuera del territorio, demostró lo que Lula dijo en su discurso de victoria: que el país “no acepta ser el patio trasero de nadie”.[x] Mucho menos del fascismo hambriento que busca insertarse como respuesta a la crisis del modelo del que él mismo es artífice, con las mismas recetas que la provocaron.
Ante esta lucha recuerdo cómo, por allá entre los sesenta y setenta, un grupo de intelectuales, en un contexto de exilios, y dictaduras militares en el marco del Plan Cóndor, planteaban desde lo académico y lo militante —entre la pluma y el fusil, como tituló Claudia Gilman su libro[xi]— las vías para superar tan histórica tragedia. Entre ellos, vale recordar a Theotonio dos Santos, quien, al buscar respuestas a tal contexto crítico, planteó el dilema Socialismo o fascismo, título de un libro que publicó en el exilio en Chile en 1969 y amplió en los años setenta.[xii] Seguir ese mismo ejercicio analítico nos obliga a pensar no solo las estrategias en un contexto de disputa política, sino la construcción de otros horizontes económicos, políticos, sociales y ecológicos de bienestar para una región aún muy desigual. Hoy, ante el avance de la Estrategia de Seguridad Nacional en la región, representada por gobiernos de extrema derecha, es quizá momento de volver a estas inquietudes para resolver el dilema, aunque sea para preguntarnos, como entonces, hacia dónde vamos. Tal vez ese dilema —democracia o fascismo— fue uno de los que permearon la contienda electoral brasileña. Esta vez, al menos, lo resolvió el pueblo, y con ello le dio al Brasil y a la región la esperanza de seguir construyendo otros horizontes de vida posibles.
[i] Dos Santos, T. (1969). Socialismo o fascismo: dilema latinoamericano. Santiago de Chile. Ediciones Prensa Latinoamericana.
[ii] El Mostrador, 26 de octubre de 2026. https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2026/10/26/las-seis-claves-de-la-remontada-que-llevo-a-lula-a-su-cuarto-mandato-en-brasil/
[iii] The White House (2025), National Security Strategy of the United States of America. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf.
[iv] La Jornada, 25 de octubre de 2026, https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/10/25/mundo/lula-aventaja-a-flavio-bolsonaro-en-segunda-vuelta-de-brasil-con-5130-frente-a-4870-con-el-319-de-votos-escrutados
[v] CNN en Español, 25 de octubre de 2026. https://cnnespanol.cnn.com/2026/10/25/latinoamerica/live-news/brasil-elecciones-presidente-lula-bolsonaro-resultado-orix
[vi] Congresso em Foco, 13 de octubre de 2026, https://www.congressoemfoco.com.br/noticia/123186/exercito-do-lula-supera-4-milhoes-no-whatsapp-apos-disputa-no-tse.
SBT News, 23 de octubre de 2026, https://sbtnews.sbt.com.br/noticia/eleicoes/exercito-do-lula-bate-10-milhoes-de-seguidores-no-whats-app
[vii] El Tiempo, 7 de marzo de 2026, https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/inicia-la-cumbre-escudo-de-las-americas-en-la-que-donald-trump-reune-a-12-presidentes-de-derecha-en-miami-y-excluye-a-mexico-brasil-y-colombia-3538140
[viii] Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Brasil y México son las dos mayores economías de la región y juntas aportan el 57 % del PIB regional. Brasil tiene más de 215 millones de habitantes y México más de 127 millones. CEPAL (2024), América Latina y el Caribe representa el 7,3 % del PIB global. https://www.cepal.org/pt-br/node/63029
[ix] Forbes Argentina, 22 de octubre de 2026, https://www.forbesargentina.com/today/la-aprobacion-trump-cae-minimos-historicos-tres-encuestas-n100851
[x] La Jornada, 25 de octubre de 2026. https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/10/25/mundo/asegura-lula-que-brasilenos-votaron-parar-garantizar-la-democracia-en-el-pais
[xi] Gilman, C. (2003). Entre la pluma y el fusil: debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina. Buenos Aires. Siglo XXI.
[xii] Rebelión (2016), Entrevista a Theotonio dos Santos, exponente de la Teoría Marxista de la Dependencia (III), https://rebelion.org/?p=343656
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