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Angel Ontiveros C. El universo o el mundo, como resultado de la masturbación de los Dioses

13/09/2026 by Vitalio Deja un comentario

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           El universo o el mundo, como resultado de la masturbación de los Dioses

 

                                                                     AD FONTES

 

         El hombre es un animal encerrado en el exterior de su jaula                  Paul Valéry[1]

Hay lugares en este viejo planeta donde el tiempo no se comporta como un reloj, sino como un párpado que se cierra y se abre sobre otros siglos. Aquellos que han estado en la meseta de Guisa, a las afueras de El Cairo cuando la luna unge las piedras con plata antigua, quienes han subido a Machu Picchu y han visto cómo la niebla envuelve las montañas como un regalo que nunca pidieron, quienes han apoyado la frente en las pirámides mayas o aztecas y han sentido bajo la palma un latido que no es de sangre sino de cal y misterio: esos saben que lo que han vivido no cabe en las palabras corrientes. Han rozado una corriente subterránea que no figura en los mapas de la historia oficial. Esa banda de ideas que no comenzó en Grecia ni en Roma, sino que brota de manantiales más profundos: Egipto, China, la India, y también de aquellas civilizaciones amerindias cuyo pensamiento nos llega como un eco sin escritura, esperando su turno en el gran libro de la memoria. (A esto le llamo, en La historia en el espejo[2], la posibilidad de que haya una banda subterránea de ideas).

El viejo Egipto con sus pirámides, los incas con Machu Picchu, las pirámides mayas y aztecas: nadie sabe realmente cómo se construyeron. Ni con qué herramientas, ni con qué tecnología maldita o bendita. De esta manera, esas ruinas son en sí mismas parte de los mayores acertijos del mundo[3]. Y en la mitología de este mundo antiguo, en sus templos, en sus rituales, en su visión del hombre, el enigma se espesa hasta volverse casi sagrado. El conocimiento de ese mundo antiguo es el hilo rojo que sigo como un peregrino que busca una puerta olvidada. Sospecho que el secreto tiene su raíz en una cosmovisión que lo impregnaba todo: el cielo era un cuerpo vivo, la tierra un altar, y cada estrella un nombre que pronunciaba un dios.

A menudo se nos dice que la evolución de nuestro tiempo con sus vértigos tecnológicos, sus guerras leves, sus soledades conectadas no puede pasarse por alto ni siquiera entenderse. Pero todo eso es la apariencia, la cáscara del mundo. Aquí intento presentar una nueva historia sobre nuestro presente y futuro. Quizás entonces, si la escuchas con el oído del corazón, empieces a ver el mundo de una manera completamente nueva. Como quien mira por primera vez un vitral al alba. También ahora me muevo en la encrucijada donde la religión y la ciencia se abrazan y se hieren. Entre lo familiar y lo ignoto, entre la historia cultural establecida y esas corrientes esotéricas que la academia suele callar como si fueran secretos de familia.

Esta vez despego en Italia. En Roma quedo confundido. Las iglesias son maravillosas, sí, con un brillo mágico que las hace flotar sobre el suelo como naves que hubieran olvidado el mar. Pero al mismo tiempo me encuentro con el oro barroco y el esplendor en exceso: tanta ostentación que inicialmente me fue difícil de aceptar. Parecía una cortina de humo para ocultar algo. Aún más confuso salí de la Gallería Borghese, un museo que fue villa privada del cardenal Scipione Borghese, tan cerca del papa Paulo V. Allí están las estatuas más hermosas que he visto en mi vida. En la gran sala se puede encontrar, por ejemplo, Plutón y Proserpina, la gran obra maestra del escultor Bernini. Me sorprendió que hubiera tanto que no lograba hacer coincidir: esta estatua fue encargada por un cardenal, pero el motivo era pagano, del mundo de los dioses de la antigüedad. Y la estatua respiraba corporalidad, lo erótico del dios que roba a la diosa hacia el reino de la muerte, con sus manos en sus muslos desnudos. Se puede ver cómo los dedos del dios de la muerte penetran la carne de mármol. La piedra se vuelve carne. El raptor y la raptada son de mármol, pero las manos se hunden, los muslos ceden. ¿Qué clase de fe era esa, que encargaba semejante escándalo para una villa cardenalicia?

Aquí surge una pregunta dentro de mí, punzante como una espina: ¿qué fue en realidad lo que sucedió en Roma durante el período comprendido entre 1400 y principios de 1600? Obviamente, la Iglesia católica encontró algo extraño. De repente, la Iglesia católica ya no era omnipotente. Nuevos y diferentes pensamientos habían comenzado a florecer. Vinieron de una dirección inesperada. Vinieron de tiempos pasados, de un período en la historia que debería haber sido olvidado (y quizás por eso mismo era más peligroso). Y en el centro de estos pensamientos había algo nuevo y diferente, algo de la antigüedad que llevaba un gran misterio dentro, como un huevo de serpiente.

Hay una visión lineal muy convencional de la historia detrás de esto. Como si el tiempo fuera una flecha que no puede desviarse. Y aquí es exactamente donde quiero comenzar: con una visión más crítica, más torcida, más honesta. Porque el Renacimiento se ve contrastado al llamado período medieval, y el Medioevo es en sí mismo la invención del Renacimiento como concepto[4]. Una sombra que el Renacimiento necesitaba para brillar. ¿Y qué distingue realmente al Renacimiento? Hay muchas cosas diferentes, pero una de las más importantes es el lema de esa época que en latín se llamaba Ad fontes[5], que se puede traducir como «regreso a las fuentes originarias». Generalmente significaban las escrituras antiguas, ya que uno de los impulsos más importantes del Renacimiento fueron las nuevas traducciones de los escritos de Platón. La mayoría de los escritos de Platón eran desconocidos en Europa occidental durante la Edad Media, pero al comienzo del Renacimiento se tuvo acceso a la mayoría de ellos en la Iglesia Oriental, la Iglesia Ortodoxa en Constantinopla. Así que, paradójicamente, el camino hacia adelante pasaba por mirar atrás. Algo así como los delfines que fueron mamíferos terrestres y volvieron al mar.

En La historia en el espejo escribimos que el dualismo de Descartes fue considerado en su época como una filosofía anti-esotérica, anti-hermética o anti-oculta. Una especie de vacuna contra lo misterioso. Pero ¿cuál fue ese flujo hermético de ideas esotéricas, aquello que la Iglesia católica juzgaría como «oculto» (con mayúsculas o con minúsculas, da igual, porque lo que importa es el miedo). Se trata de una antigua doctrina de lo qué es el mundo. Una doctrina que se redescubre durante el Renacimiento, y que corre junto a otras ideas antiguas acerca del arte, la arquitectura, la literatura y la filosofía. Pero precisamente en la doctrina hermética había algo que amenazaba seriamente el sistema social prevaleciente a fines del siglo XVI, y los que abogaron por estas ideas corrían el riesgo incluso de perder la vida. No era un juego de salón. Ello me recuerda un documental que vi con el título un tanto sensacionalista de Secretos ocultos del Vaticano[6]. Era la primera vez que el Vaticano mostraba algunos de sus tesoros desconocidos a un público más amplio. Encantado, miré los cálidos pasillos. En un lugar se podía ver una carta de Voltaire alabando al entonces Papa por su buen conocimiento del latín (¡Voltaire alabando a un Papa! El mundo está lleno de ironías). En otra vitrina se podía ver la carta de abdicación con docenas de sellos que la reina Cristina de Suecia tenía consigo cuando arribó a Roma en 1655, después de dejar el trono para convertirse al catolicismo. Pero en el mejor lugar de toda la exposición como un cáliz, como un altar había una carta simple. La carta contenía solo unas pocas líneas. Todavía recuerdo hoy lo asombrado que me sentí: aquello me trasladaba a las profundidades de la historia de las ideas, porque la simple carta escrita por nada menos que Galileo Galilei, el gran científico que terminó ante la Inquisición, era un documento del juicio en su contra. En el pergamino, con su propia letra y firma de Galileo, se podía leer: «Por la presente retiro mis enseñanzas»[7]. El hombre que había mirado las lunas de Júpiter a través de un tubo, arrodillado, retractándose. ¿Por qué? ¿Por qué los pensamientos de Galileo de que la tierra rotaba alrededor del sol eran tan provocativos? ¿Acaso el sol se ofendía? No. El que se ofendía era el poder.

Intentando responder esto, primero deberíamos retroceder un poco en el tiempo, al comienzo del Renacimiento, cuando se redescubrieron algunos escritos extraños que se decía que provenían de Egipto. El Renacimiento en sí mismo fue fundado en un redescubrimiento de la tradición hermética, que comenzó en Florencia cuando los Medici encargaron a un hombre erudito llamado Marsilio Ficino que por primera vez tradujera los escritos platónicos que habían venido de Constantinopla. Pero entre las antiguas escrituras se encontraron algunos escritos más delgados, más vibrantes, que llevaban el nombre de Corpus Hermeticum[8], que se escribió al comienzo de nuestra era allá por los años 200 a.C., aunque su contenido está basado en tradiciones considerablemente más antiguas. Y hoy en día se sabe con mucha certeza que gran parte del pensamiento egipcio antiguo está incluido en este Corpus Hermeticum. Por lo tanto, también es la filosofía egipcia antigua la que realmente lo impregna todo en el Corpus Hermeticum. Lo primero que pensaron en el Renacimiento fue que de repente habían descubierto el origen de la religión. Los Medici se interesaron tanto en los escritos que le dijeron a Ficino: primero traduce esos, que Platón ya esperará[9]. La esencia del viejo conocimiento hermético era que, según el Corpus Hermeticum, el hombre puede alcanzar la igualdad divina por su propio poder[10]. Sin escalones. Sin intermediarios. Sin banca eclesiástica.

Otro renombrado hermético del Renacimiento que se tomó esto en serio fue Pico della Mirandola, quien publicó un escrito sobre la dignidad humana, que siempre se cita cuando se habla de la influencia intelectual del Renacimiento[11]. Se podría decir que es el comienzo de la visión humana moderna. Pero una modernidad aún no mutilada, aún no amputada. Es una doctrina centrada en la libertad del individuo no en el sentido consumista de hoy, sino en el sentido en que el individuo tiene el potencial de alcanzar lo divino sin la iglesia. Los escritos herméticos alientan, impulsan al hombre a usar y desarrollar plenamente todos sus poderes inherentes, a conocerse a sí mismo y a adquirir conocimiento del mundo; por lo que conocerse a sí mismo y conocer el mundo son dos lados inseparables del mismo esfuerzo de conocimiento. Como las dos caras de una moneda que aún no ha sido acuñada. Entonces, si hay una idea de salvación en el hermetismo, es que el salvador es el conocimiento: una combinación de conocimiento interno y externo. Una gnosis, si se quiere, pero sin los secretismos a veces tontos.

Según el hermetismo, el sol es el centro del universo. Y esto era diferente a la doctrina de salvación predicada por la Iglesia en ese momento. La iglesia tenía la función de ser un mediador entre Dios y el ser humano; fuera de la iglesia católica no hay salvación[12] (esto sigue siendo un dogma católico). Que uno pudiera salvarse, es decir, ser igual a Dios sin la iglesia… ya podemos adivinar cuál era el potencial de ese pensamiento. Una bomba de relojería metafísica. Aquí también tenemos una semilla para el protestantismo de Lutero, y para lo que se llamó el humanismo renacentista, y todo esto inspirado en la escritura misteriosa que tiene sus raíces en Egipto, la esencia de lo que alguna vez fue el núcleo filosófico de Egipto: la magia del Corpus Hermeticum. No magia de trucos, sino magia de correspondencias.

Si nos atenemos al lado científico de este apóstol en lo que escribí sobre Descartes en La historia en el espejo, y seguimos esa línea, se revela una historia increíblemente interesante, donde mucho encaja en el lugar que ha parecido enigmático para muchos en la historia del siglo XVI. Si volvemos a esto: de acuerdo con el hermetismo, es el sol el centro del universo físico y también el símbolo de la vida humana. Que esto no se volviera tan controvertido desde el punto de vista teológico fue porque fue interpretado por el llamado hermetismo cristiano en términos cristianos: donde, por supuesto, Jesús era el sol (pisos con esculturas y todo lo posible de acuerdo con principios herméticos). Así que al principio esto no fue amenazante. Pero luego las cosas comenzaron a cambiar, como cambia la marea cuando la luna tira de ella.

Una de las primeras consecuencias en la ciencia fue que un monje polaco llamado Copérnico se inspiró en la doctrina hermética. En el Corpus Hermeticum había encontrado afirmaciones de que la tierra se mueve, que la tierra gira alrededor de su eje, que los planetas orbitan el sol. Copérnico lo menciona al comienzo de su libro sobre las órbitas de las esferas celestes[13]. Por lo tanto, él se inspiró en las enseñanzas herméticas, las mezcló con enseñanzas modernas y comenzó a describir el sistema heliocéntrico. Un monje, además. La ironía: un hombre de iglesia moviendo la tierra.

El otro ejemplo científico fue Johannes Kepler, quien descubrió que las órbitas de los planetas son elípticas, que era uno de los fundamentos de la teoría de la gravedad de Newton. Según Kepler, que también era hermético, había estudiado los escritos herméticos y desde allí había asumido que los planetas, incluida la tierra, eran seres vivos que estaban gobernados por el alma del mundo, que tenía su centro en el sol[14]. Así que la tierra no era una roca muerta, sino una criatura. Una ballena cósmica.

Otro de esta época que se tomó el hermetismo más en serio que nadie y se vio a sí mismo como el mesías de esa tradición fue Giordano Bruno. El hermetismo salvaría al mundo, afirmaba, y no tenía ningún interés por la salvación del dogma católico y, sobre todo, de la iglesia, o la política. Giordano Bruno, quien era monje otro monje, ¿notan el patrón? también expresó con toda seriedad que todos los hombres y todas las mujeres (lenguaje inusual en ese momento, casi revolucionario) tenían exactamente el mismo potencial para ser brillantes como él. Atacó a todos los que retenían la capacidad de las personas, estaba totalmente en contra de las enseñanzas del pecado, y creía que esta religión egipcia mágica encontrada en las escrituras herméticas era la religión más antigua y verdadera que había sido corrompida por el cristianismo y el judaísmo. Giordano Bruno creía que Jesús había tratado de restaurar la religión judía a sus raíces egipcias[15]; eso es lo que Jesús quería lograr por sí mismo. Bruno consideraba el universo infinito, que había muchos soles con muchos planetas, y que él también había tomado esos conocimientos de las escrituras herméticas. Él parece haber sido un freek[16] en su tiempo, un bicho raro, un excéntrico que muy temprano en su vida adoptó una actitud increíblemente independiente, a diferencia de Newton, que ocultaba sus creencias herméticas como un adolescente sus revistas. Bruno estaba abierto a ser hermético, mientras que Newton lo mantenía en secreto; solo después de su muerte se supo que Newton era hermético, alquimista, etc. El miedo a la hoguera hace que uno aprenda a callar.

Giordano Bruno no solo era un ideólogo o filósofo, sino que también tenía grandes ambiciones políticas, y aspiraba a realizar la visión hermética de la política. El inicio de ese nuevo mundo hermético lo veía él en el trabajo de Copérnico, y fue un fuerte defensor de Copérnico. Buscó en qué gobernantes políticos podrían confiar para apoyar esta nueva transformación hermética de las sociedades europeas. Encontró un simpatizante en el rey francés Enrique III, que era amigo de la filosofía oculta (también llamada filosofía hermética), citada por un renombrado mago hermético renacentista llamado Cornelius Agrippa en su trabajo llamado Filosofía oculta. Bruno vio en Enrique III una esperanza para un nuevo renacimiento europeo, con paz y tolerancia, libre del poder eclesiástico, y basado en la filosofía hermética. Viajó a Francia y desde allí fue enviado por Enrique III a Inglaterra, donde escribió varias de sus obras conocidas, y allí influyó en uno de los primeros filósofos naturales, William Gilbert, quien creó algo que básicamente era el mismo método que Descartes escribiría más tarde. Por eso es algo arbitrario decir que fue Descartes o Gilbert el padre del método científico: se trata de pruebas e hipótesis a través de observaciones empíricas, que también era una idea hermética, que según el hermetismo la máxima era «entiende el mundo, sigue la naturaleza», es decir, no leas libros viejos, mira a tu alrededor en la naturaleza. Así que eso es mucho de lo que asociamos como cosas muy centrales en la revolución científica, que se ve claramente en la tradición hermética. Esta comenzó a descubrirse seriamente en la investigación de ideas históricas solo a partir de la década de 1950 gracias a la gran Frances Yates, y realmente no se ha extendido en la conciencia pública cuán central fue el hermetismo en la revolución científica[17]. La gente sigue pensando que la ciencia nació en Grecia, creció en el Renacimiento y se hizo adulta con Newton. Pero se olvidan del útero egipcio.

De vuelta a Bruno: se fue a Alemania, a Bohemia, la actual Chequia. La esperanza de Enrique III desapareció cuando fue asesinado en Francia, y las fuerzas conservadoras tomaron el poder. Entonces comenzaron a calentarse las cosas. Bruno condenó públicamente al Papa y a la Iglesia por ser tiránicos y violentos. En Venecia también hubo una oposición política al Papa inspirada en Bruno, y todas las personas de la oposición veneciana se aliaron con Bruno de una forma u otra. Bruno fue atraído a Venecia, y en 1592 fue arrestado por la Inquisición y llevado a Roma. El jefe de la Inquisición en el juicio de Bruno, que duró varios años, lo sentenció en 1600 a la hoguera[18]. El fiscal que lo condenó se llamaba Roberto Belarmino, y fue el mismo Belarmino quien condenaría más tarde a Galileo a arresto domiciliario. Así que la mano era la misma, solo cambiaba el nombre de la víctima. Después de la muerte de Bruno, otro italiano, Tommaso Campanella (también de Nápoles), tomó el puesto de Bruno. Inspiró una revuelta feroz contra el papado en Calabria, inspirada política y filosóficamente por el hermetismo. Campanella escribió un escrito utópico llamado La ciudad del sol, donde llamaba así a la sociedad hermética ideal (nuevamente el sol en el centro), al igual que Bruno[19]. Debido a estas consecuencias personales, fue arrestado por la Inquisición, pero escapó de la ejecución haciéndose pasar por loco (un clásico) y lo metieron en prisión durante 20 años. No obstante, una vez liberado, reanudó sus actividades. La llama no se apagaba.

El hermetismo no era una religión en el sentido ordinario, pero era una religión del conocimiento, a diferencia de una religión de salvación mística directa que la iglesia defendía en ese momento. Podríamos decir que durante el Renacimiento un pensamiento «aparentemente» nuevo había llegado a Europa, cuando en realidad se trataba de cosas viejas que ya habían florecido en Egipto hacía muchos años, ya que es bien sabido que el Renacimiento fue un volver a nacer de la antigüedad. Pero la mayoría de la gente piensa que se trata de construir arte, esculturas, pintura, mitología, pero no se trata de esta pieza del rompecabezas, sino de lo que hoy llamamos ciencia, cosmología y esas cosas. Simbólicamente, la teoría heliocéntrica (el sol en el centro) se asoció con el levantamiento político hermético: el sol en el centro fue el símbolo del levantamiento político hermético. Una bandera redonda y ardiente. Entonces, ¿cómo reaccionaron el Papa y las autoridades católicas cuando Galileo defendió la cosmovisión heliocéntrica? Interpretaron que estaba librando algún tipo de lucha política, lo que explica mucho de lo que es un poco extraño en todos los procedimientos en torno a Galileo[20]. No era solo astronomía: era insurrección.

¿Cuál fue el resultado en el siglo XVII? ¿Acaso la ciencia llegó a encarnar un nuevo mundo hermético, y por qué no? Podría uno preguntarse… solo porque Descartes también estaba bajo la influencia del pensamiento hermético general del Renacimiento ya que era la base de su pensamiento independiente, y su creencia en la capacidad del hombre para desarrollarse a sí mismo, pero Descartes era católico y él sabía muy bien lo que le había sucedido a Bruno y a Galileo. Él no quería apoyar al poder eclesiástico, pero quería desarrollar una filosofía que estuviera libre de todas esas complicaciones y permanecer fiel a la iglesia. El trasfondo del dualismo que mencioné en La historia en el espejo, el dualismo cartesiano, salva la parte científica del hermetismo, salva la idea potencial de la filosofía natural de las influencias ocultas que eran políticamente riesgosas. Por lo que el dualismo de Descartes se convirtió en la cura para esta situación dada. El hermetismo esotérico, la filosofía anti-esotérica de la naturaleza, se percibió y se utilizó así. Varios de los fuertes defensores de Descartes, como el filósofo y matemático católico Mersenne, se dieron cuenta muy rápidamente y usaron el dualismo para argumentar contra los hermetistas[21]. El dualismo vino a ser una falsificación intelectual efectiva del hermetismo, que de alguna manera salvó a Descartes y lo hizo, a pesar de todas las controversias asociadas con él, bastante aceptable en los círculos católicos. Pero ¿cuál fue el pensamiento en el hermetismo que se cortó? Bueno, esa fue la correspondencia entre lo interno y lo externo. Descartes estableció un límite infranqueable: no hay correspondencia entre el macrocosmos y el microcosmos, todo lo que era oculto. Y lo cortó con un tajo limpio, como un cirujano que amputa una pierna sana para salvar al paciente de una infección imaginaria. ¿Y qué significa esto para nosotros hoy? Significa muchas cosas, dependiendo de lo que estemos interesados y lo que deseemos enfatizar, pero lo más importante, porque nos concentramos en escribir la historia en sí, lo que sucedió históricamente y lo que influyó en lo que parecía ser la lucha de ideas. Pero sobre todo porque fue un juego del poder político que decidía qué ideas podían difundirse y cuáles tienen consecuencias que continúan hasta nuestros días. Si el juego del poder político hubiera sido diferente en el siglo XVII, entonces podríamos estar viviendo en un mundo completamente hermético y moderno hoy, sin el dualismo que causó tanta estupidez. ¿Y cuáles son las estupideces que ha causado el dualismo? Ahora vamos a ello.

Al hacer una distinción tan fuerte entre lo interno y lo externo, nosotros por una parte tenemos una ciencia increíblemente fuerte basada en la noción del mundo exterior y su base material, y vemos esa forma de observarnos a nosotros mismos como parte del mundo exterior. Es decir, ello significa un tipo de objetivación de nosotros mismos que tarde o temprano se convierte en una especie de barrera para una comprensión diferente de uno mismo. Recurrir a esta distinción hace que nuestra capacidad de ver el mundo exterior como una parte relevante de uno mismo se vuelva imposible. El compromiso con la naturaleza viva, la empatía con la naturaleza viva verse a sí mismo como una parte literal de la naturaleza, también es imposible de mantener en la imagen del mundo cartesiano. Una pregunta radical de interpretación de esto llega a ser: ¿la dualidad cartesiana está relacionada con la degradación ambiental actual y la operación depredadora del mundo? Mi respuesta es un definitivo sí, y hay mucha investigación incluso filosofando sobre lo que ello significa en ese sentido[22]. Porque si usted habla sobre la explotación de la tierra, naturalmente no tiene que ser tan filosóficamente dotado para hacerse la pregunta: si hay algún tipo de base de pensamiento que nos lleva a comportarnos de esa manera tan radical por tanto tiempo, debe ser porque no vemos los bosques que talamos, no vemos los ríos que contaminamos como algo que tiene que ver con nosotros mismos; entonces no lo habríamos hecho. Con ello no afirmo que las culturas no cartesianas sean necesariamente más respetuosas con el medio ambiente en todo momento; desafortunadamente no es así de simple. Pero el tipo específicamente moderno de explotación y toda la ideología, teoría y ciencia asociadas con él se remontan fácilmente a este dualismo radical. Somos unos esquizofrénicos que hemos olvidado que el mundo es nuestra propia carne.

En el hermetismo existía un potencial basado en ideas herméticas, o como Bruno lo diría, una ciencia más humana y amigable con la naturaleza. Podríamos haber tenido un mundo diferente si esta lucha de poder político en el siglo XVII no hubiera funcionado como lo hizo. Es por lo tanto uno de los eventos históricos que finalmente determinó cómo toda esa visión resultó ser real. ¿Cómo se vería ese otro mundo? No es especulación. Por el contrario, se puede ver una gran cantidad de pensamiento cosmológico más radical hoy en día, que es increíblemente compatible con la tradición hermética. Hay científicos que también en la actualidad lo saben. No hablan mucho de ello, pero a veces escriben sobre esto en alguna revista científica popular, aunque no con términos tan radicales. Pero para aquellos que tienen ojos para ver, hay tendencias muy fuertes hacia la tradición hermética[23]. No es que el hermetismo haya desaparecido porque se lo denominó oculto, y que no dio ningún resultado. Eso también sucedió, pero fue una consecuencia de la propaganda católica, que clasificó el lado esotérico del hermetismo como oculto e inaceptable por la razón. Esto también se aplicó en la ciencia: cuando Newton propuso su teoría de la gravedad (la gravedad era una fuerza invisible, es decir, literalmente una fuerza oculta), los científicos y filósofos franceses después de la sucesión inmediatamente calificaron la física de Newton como oculta, por lo tanto, hermética ilegal. Y Newton era un hermético. Luego, cuando todo esto se clasificó como no cultural, no científico, irracional, etc., el hermetismo pasó a la clandestinidad, y en la clandestinidad no pudo seguir ninguna premisa racional de convencionalidad. En otras palabras, el hermetismo fue irracionalizado, y todavía hoy hay mucha gente indoctrinada en esto que aún piensa como los católicos del siglo XVII. Esa gente cree que lo que no se puede medir no existe, y que el alma es una palabra vacía.

Newton estaba buscando algo. Se veía a sí mismo y a sus obras, especialmente Principia, como medios o pasos en el camino hacia un redescubrimiento, un renacimiento de algo llamado durante el Renacimiento Prisca Sapientia, también llamado sabiduría eterna, o la memoria perdida de la humanidad[24]. Era una noción de que hace mucho tiempo el hombre realmente entendió muchas cosas, y debido a este conocimiento acumuló habilidades y sistemas intelectuales, prácticos y técnicos que expresaban esta comprensión. Newton buscó las huellas de esta sabiduría eterna en todas partes. Otro de sus contemporáneos, que también creía en la sabiduría eterna, fue Wilhelm von Leibniz. Dos gigantes que miraban hacia atrás para saltar hacia adelante.

Ahora, lo importante al hablar sobre el antiguo Egipto, o cualquier otra cultura antigua, es que debemos asumir que estamos totalmente adoctrinados en una forma de mirar el mundo y a nosotros mismos, lo que significa que hacemos una distinción estricta entre el mundo interno y el mundo externo. El mundo externo es sólido, se puede decir, es como es; el mundo externo no tiene vida interna en sí misma, no hay «interioridad» del mundo externo, y nos vemos a nosotros mismos como parte del mundo externo. Nuestra autoimagen subjetiva, experiencia propia, nuestra experiencia de ser quienes somos, la llamamos subjetivo. No tenemos una idea oficial de que haya un equivalente en el mundo externo. El mundo externo es opaco, es como una superficie, y por eso decimos que es objetivo, que existe independientemente de nosotros. Entonces creamos métodos científicos que nos hacen ver el mundo exterior como objeto, y por eso tratamos de comprender la superficie opaca a través de esta manera racional con la ciencia y penetrar debajo de ella, pero todavía en un plano abstracto y tradicional. No hay experiencia subjetiva en una teoría o una explicación científica de la realidad; si la hay, se convierte en algún tipo de poesía o metáfora en la que la mayoría de los escritores científicos populares son buenos, pero aun así es una subjetivación indirecta de algo que desde un punto de vista científico en sí mismo es solo una objetivación racional de algo que existe independientemente de nosotros. La diferencia en la forma de ver el mundo externo del antiguo Egipto es extremadamente sofisticada y elaborada, pero el principio básico es el mismo. Lo que estamos tratando aquí es el enfoque humano original de la existencia que en Egipto y algunas otras civilizaciones antiguas tienen de alguna manera sistematizado, sin abandonar la visión básica, que es una especie de visión básica común de la existencia. En realidad, todos los pueblos indígenas que no tienen la división dualista de las cosas lograron una enorme sistematización elaborada e institucionalizada de ese enfoque. De ahí que podría afirmarse que el viejo Egipto hizo ciencia de esta manera de ver las cosas, pero es una ciencia que en esencia significa un contacto directo entre el hombre y el medio ambiente, ya que no existe una diferencia directa entre el sujeto y objeto tal como la vemos nosotros. Sino que todos los objetos simbolizan sujetos; es decir, cuando ves cosas en el mundo exterior u otros fenómenos naturales en el mundo exterior lo que fuera que sean: ríos, lagos, tormentas, etc. lo que ves es la expresión externa de los dioses. Pero no dioses en nuestro sentido moderno (no barbudos en tronos), sino lo que los antiguos egipcios llamaron Neteru[25] y una traducción correcta es «principio». O sea, un Neteru en el antiguo Egipto es en sí una entidad viviente, por lo que una atronadora tormenta es visiblemente perceptible, es la expresión externa de un ente o espíritu de la tormenta. Todos los fenómenos naturales, todos los seres vivos y todos los seres humanos son expresiones externas de un espíritu interno. Pero eso no significa que esa expresión externa sea un resplandor, sino una consecuencia directa. Por ejemplo, si tomamos el sol: Ra[26]  es el dios detrás del sol. Ra es lo que realmente existe; cuando Ra existe como un verbo, se expresa en el sol. Así como cuando yo escribo ahora, mi pensamiento se expresa en el papel: no hay diferencia entre mi pensamiento y el papel en este momento mientras escribo. De la misma manera, no hay diferencia entre Ra y el sol. Pero al igual que el papel y las letras que llegan a tus ojos ahora expresan y tienen una dirección directa, no hay distancia entre la expresión física y mi pensamiento mientras lo lees. De la misma manera ocurre con la luz del sol. No hay límite entre Ra y el sol; no es que Ra sea más real que el sol, son igual de reales. Vemos Ra al ver el sol, experimentamos Ra al experimentar el sol, todo lo que podemos asociar con el sol por simbólico o concreto que sea es una expresión de Ra. Así que cuando tomas el sol en la playa, estás tomando el sol de un dios. No es una metáfora. Es una experiencia directa, si sabes ver.

¿Y quiénes somos los humanos alumbrados por los rayos o el brillo del sol según los antiguos egipcios? El ser humano es un ser vivo entre los otros seres vivos que aparentemente tiene una habilidad especial para desarrollar una especie de contacto intencional con lo que se esconde detrás de lo que parece ser. Recuerden ahora que lo que parece ser es lo que se ve, pero expresa lo que está detrás. No debemos olvidar establecer ese límite entre la expresión visible y lo expresado a través de ella (aunque en Egipto ese límite era más bien una membrana permeable). Podemos intentar acercarnos desde un ángulo diferente, a propósito del tiempo. Nosotros pensamos en el tiempo como una secuencia cronológica: primero viene un año, luego otro año, y así sucesivamente. De esta manera tenemos nuestra cronología poniéndole una cifra uno, dos y tres, etc. Luego tenemos la noción de que el tiempo es lineal y que lo que ha pasado en el tiempo ha desaparecido. Pero los antiguos egipcios no pensaban así. Para ellos había dos tipos de tiempo: un tiempo cíclico que se expresaba de varias maneras. Podía ser percibido por la salida y la caída del sol, era percibido por los meses, era percibido por los lentos movimientos de las estrellas, y por la ciclicidad del Nilo y sus inundaciones periódicas. Por lo tanto, no había para ellos un tiempo lineal como nosotros lo imaginamos. También había otro tiempo llamado Resertepy (el tiempo inicial), que era el tiempo, el momento en el que todo surgió. Ese tiempo fue en la antigüedad, pero no terminó en la antigüedad; no fue que primero fue Resertepy y luego vino el resto del tiempo, sino que Resertepy yace debajo de todo tiempo, está constantemente presente. Y es de Resertepy, del tiempo inicial, de ese momento del que todo nace todo el tiempo, continuamente, y es ahí donde viven los dioses, y crean el mundo, y lo harán expresados en varias formas, ya sea como Ra, o como Thot. Para muchos es obvio que el mundo de las ideas de Platón proviene de estas fuentes[27]. Platón, en el fondo, era un egipcio que hablaba griego.

Todo lo que he escrito hasta ahora puede concebirse como una construcción de pensamiento o mitología. El riesgo es que uno se comporte como si fuera un libro o cualquier construcción de pensamiento. Estamos acostumbrados a tratar las cosas como construcciones de pensamiento. Pero cuando el egipcio de la antigüedad afirma que el sol es la expresión literal real de Ra, entonces no es una construcción sino una experiencia directa. Cuando alguien ve y escucha a través de un babuino (y los egipcios decían que los babuinos saludaban al sol al amanecer porque veían a Ra), no es como si solo fingiera estar en trance y hablar con él, sino que realmente lo hace. Y eso es lo que nos es tan difícil de entender: ese es el paso que nunca damos cuando pensamos en el antiguo Egipto y el equivalente de otras civilizaciones antiguas. Nunca damos el paso de siquiera imaginar qué significaba lo que dijeron, que realmente lo hicieron de acuerdo con lo que realmente estaban pensando[28]. Otro ejemplo: en los antiguos templos de Egipto, las estatuas colosales no son meros adornos. Y cuando representan al Faraón, lo representan como dios faraón, no como ese hombre concreto de carne y hueso que se sienta en el trono. En la visión del antiguo Egipto, la relación entre la imagen y lo representado es absoluta, no simbólica. No es como cuando nosotros decimos que el rey sueco simboliza la unidad del reino, pero sabemos que es solo un ser humano con el que uno puede tropezarse en la calle. No, para el egipcio, el faraón es Horus[29] en la tierra. No lo representa: lo encarna. La estatua no es un recordatorio de un dios; es el dios mismo, presente y activo, respirando en la piedra.

Este es el tipo de pensamiento que nos cuesta trabajo aceptar, porque nuestra mente moderna, cartesiana, distingue tajantemente entre el objeto, y su significado. Ellos no. Para ellos, el significado es el objeto, y el objeto es el significado.

Alejandro Magno conquistó gran parte de estas tierras. Su imperio se llegó a extender desde su natal Grecia hasta Egipto e India. Después de su muerte se dividió en diferentes partes, siendo Egipto uno de ellos, llamado la dinastía ptolemaica, este período llamado helenístico. Las conquistas abrieron enormes corrientes de ideas que crearon un gran sincretismo en el campo filosófico, una mezcla de diferentes enseñanzas. También absorbieron muchas cosas que provenían del antiguo Egipto, y se manifestaron en algo que es llamado Corpus Hermeticum, que son una serie de textos presuntamente escritos por Hermes Trismegistos. Hay varias interpretaciones sobre qué Hermes había escrito el cuerpo hermético. Según la tradición árabe, se interpretan los tres Hermes como tres períodos diferentes. El primer Hermes vivió y difundió su doctrina, fue él quien construyó las pirámides, fue él quien les enseñó a los egipcios todo lo que saben; a él se lo identifica con el dios Thot[30]. Luego vienen las encarnaciones de Hermes (aquí ya se encuentra la idea de la encarnación, muy anterior a la idea cristiana). Así que cuando los cristianos hablaron de la encarnación de Dios, ya había una larguísima tradición de dioses que se hacían hombres, y de hombres que se hacían dioses.

Una parte de las escrituras en Corpus Hermeticum se llama en latín Tabula Smaragdina (la Tabla Esmeralda). Según lo imaginó el físico, alquimista y filósofo alemán Heinrich Khunrath en el siglo XVII, la tabla habría estado escrita sobre un trozo de esmeralda, cristal o roca verde y provendría de un documento que no se sabe dónde está, con un alfabeto desconocido pero similar a la antigua escritura fenicia de hace unos 1.200 o 36.000 años.[31] A pesar de esto, el contenido de la Tabla Esmeralda se mantuvo a través del paso del tiempo e influyó en diversas aristas del conocimiento. Cabe destacar que el físico y matemático Isaac Newton no solo fue el traductor de la Tabla Esmeralda, sino que también la integró a su trabajo[32]. Aquí transcribo una parte de la traducción que hizo I. Newton, ese mago que se disfrazaba de científico:

I- Esta es la verdad, lejana de cualquier velo de falsedad.

II- Lo que está abajo es similar a lo que está arriba. A través de esto, las maravillas de la obra del Uno se procuran y perfeccionan.

La frase «como arriba es abajo» es la máxima guía de los seguidores del hermetismo y tiene como premisa que lo que suceda en cualquier nivel de la realidad, ya sea física, emocional o mental, ocurre también en los demás niveles. Un principio de eco universal.

«Dentro de cada uno está el otro, de manera que, si entiendes uno, puedes llegar a entender el otro»: esto se interpreta como la relación entre el macrocosmos (el Universo) y el microcosmos (el ser humano). Estas palabras capturan la esencia de la alquimia que explica que el cielo es un espejo de la Tierra y que todas las cosas se corresponden entre ellas. Además, la alquimia fue una doctrina seguida por figuras como Robert Boyle, el padre de la química, Isaac Newton, entre otros[33].

III- Además, como todas las cosas fueron creadas por el Uno, así todas las cosas fueron creadas a imagen del Uno.

Al igual que las doctrinas abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam), sugiere la creencia en un único dios, y quienes creen que la Tabla fue creada antes del Antiguo Testamento explican que la raíz de las doctrinas de esas tres religiones está en los principios del hermetismo revelados en el texto. Por otro lado, algunas versiones argumentan que el autor de la Tabla Esmeralda fue un contemporáneo de Abraham, y cabe destacar que tanto el judaísmo como el cristianismo y el islam comparten esta creencia.

IV- Su padre es el Sol y su madre la Luna. El viento lo llevó en su vientre. Su nodriza es la Tierra, la madre de toda perfección.

V- Es el padre de la perfección en el mundo entero.

VI- Su poder es fuerte si se transforma en Tierra.

VII -Separa la tierra del fuego, lo sutil de lo burdo, pero sé prudente, modesto y sabio cuando lo hagas.

VIII- Eso sube de la Tierra al Cielo, y, luego, nuevamente desciende a la Tierra y combina los poderes de lo que está arriba y lo que está abajo. Así ganarás gloria en el mundo entero, y la oscuridad ahuyentarás junto a todas las sombras y la ceguera.

IX- Por su fortaleza arrebata la gloria de toda otra fortaleza y poder. Porque es capaz de penetrar y dominar todo lo sutil y todo lo crudo y duro.

X- De esta manera el mundo fue creado.

XI- Éste es el origen de sus maravillosos prodigios y admirables efectos.

XII- Por esto soy llamado Hermes Trismegisto, porque poseo las tres partes de la sabiduría y filosofía de todo el Universo.

XIII- Lo que tenía que decir ha concluido[34].

La autoría de la tabla es atribuida a Hermes Trismegisto, que es una legendaria combinación del dios griego Hermes y el egipcio Dyehuty (en antiguo egipcio) o Thot (en griego). Según explican algunos, Hermes, que significa «tres veces grande», sería el autor de varias obras alquímicas, ocultistas y teológicas helenas. El italiano Marsilio Ficino opinó que el autor de la tabla fue el mejor filósofo, el mejor sacerdote y rey. Sin embargo, él explica que esto se debe a que posee tres partes de la sabiduría: alquimia, astrología y teúrgia. Al parecer esta tabla fue escrita con la intención de aclarar los misterios más ocultos de la vida y de la creación; sin embargo, ha dejado igual o más interrogantes a los que investigan y siguen esta doctrina. Aunque es muy conocida, la tabla fue vista por muy pocos. Una de sus primeras apariciones fue entre 500-799 d.C., escrita en árabe por Balinas, que explicó que encontró las tablas en las manos de un anciano que estaba sentado en un trono de oro en una bóveda bajo una estatua de Hermes en Turquía. Lo que Hermes Trismegistos (el escritor divino) quiere decirnos es que el hombre y la naturaleza están interconectados de una manera muy íntima, y que somos una expresión concreta de algo que en sí mismo es divino. Los principios divinos existen en diferentes niveles; aquí hay un nivel en el pensamiento también. De esta manera, desde el Uno, el origen absoluto, hasta el mundo diverso, es como condensarse en varios pasos, y se vuelve más y más concreto por cada paso. Lo que ocurre con esta visión, si simplificamos mucho, implicaría algo así como entrar en un portal, y de repente te encuentras en otro mundo: es que entras en otra fase de esta manifestación del mundo que precede a la concreción que llamamos el mundo ordinario, más como un mundo de sueños, realmente un mundo de sueños muy claro en sí mismo, pero no es una materia tan sólida como lo es en la etapa final, el mundo real. Así que de acuerdo con el enfoque hermético: el mundo concreto, totalmente manifestado, es la expresión consumada del Uno o Dios si se quiere. Esa idea también se encuentra, por ejemplo, en el filósofo Leibniz que dice que este es el mejor de todos los mundos, y esto es lo que quiere decir, porque Leibniz también fue un hermético al igual que Newton. Todo es Uno, y Uno es todo, y la masturbación divina es el acto creativo que nunca cesa.

¿Cómo pensaban en el antiguo Egipto? ¿Cómo miraban (en nuestras palabras) la imagen del mundo y su existencia? ¿Qué creían que estaban haciendo cuando hacían lo que hacían, y trataron de lograr cosas, cómo pensaban? El estudio del antiguo Egipto no hace estas incógnitas menos misteriosas; se vuelve más fascinante porque después de un tiempo, cuando has comenzado a entender un poco de él, lo reconoces de una manera un poco peculiar. Reconoces muchas ideas de tiempos posteriores y también de otras culturas, como las culturas china, india e indoamericana, aunque se expresan en otras palabras y de una manera diferente, a menudo mucho más detallada de lo que estamos acostumbrados. Pero hay muchas cosas que se repiten, y esto también despierta algún tipo de sensación de curiosidad; obtienes algún tipo de emoción de que aquí hay algo real. Yo no dudaría en llamar a ese conocimiento una forma de ver el mundo, al hombre, que nos dice algo que tiene una profundidad real de comprensión. Y ahora, cuando hablamos de la imagen universal, las creencias, la religión, el culto, etc. del antiguo Egipto, dejamos lo imaginativo; esto es algo de lo que hay fuentes escritas y una gran investigación, aquí ya no nos movemos en la oscuridad de los mismos misterios. Después de que Jean-François Champollion (el padre de la egiptología) descifró los jeroglíficos, hubo otro problema, a saber, la interpretación de estos, ¡porque el hecho de saber leer algo no significa que lo entiendas! Y prevalece, como en toda la filosofía de la investigación religiosa, opiniones diversas.

Yo elijo la categoría de investigadores empáticos que de alguna manera pueden revivir en sí mismos sus objetos de estudio[35]. Ahora les invito a que intentemos incorporarnos en el pensamiento del viejo Egipto. Al menos hagamos un intento, aunque pueda ser un poco difícil de entender, quizás no porque la historia en sí misma en un sentido literal sea incomprensible, pero es lógica y clara, es posible seguir un tipo de razonamiento en ese nivel si así lo desean. La dificultad es más bien que las premisas básicas de lo qué es el mundo, cuál es el inicio del mundo, cómo funciona la percepción, cómo experimentamos las cosas, qué significan cuando vemos y sentimos algo, toda nuestra forma moderna que tenemos para interpretar hoy en nuestro mundo moderno. Todo esto sucede en premisas completamente diferentes aquí, y es una dificultad fundamental, que requiere bastante tiempo si uno quiere cambiar su conciencia en esa dirección. Una de las afirmaciones más generales que uno puede hacer al respecto es que nosotros hacemos una gran distinción entre lo interno y lo externo, entre lo subjetivo y lo objetivo, que también tiene su historia, que se remonta sobre todo en su forma moderna a René Descartes, a su clara distinción entre cuerpo y alma, a su discusión científica moderna sobre el estudio del mundo exterior como un objeto que se puede medir y describir y que existe independientemente de nosotros, independientemente de nuestros sujetos, y nuestro mundo subjetivo comparado con ello es más oscuro, más vago y más difícil de acceder.

Existe una fuerte tendencia científica a estudiar nuestra subjetividad con los mismos métodos objetivadores de hacer investigación cerebral, donde se estudia el cerebro, cómo se ve y funciona de diferentes maneras. Hay diferentes hipótesis sobre qué parte del cerebro hace qué, se ha mapeado qué áreas del cerebro tienen funciones mentales y psicológicas; esta es una forma objetiva de describir y comprender intelectualmente algo que cada uno de nosotros experimentamos subjetivamente desde adentro, por lo que en cierto modo es una forma inversa de entendernos desde afuera hacia adentro. De cualquier modo, si tratamos de sumergirnos en el mundo imaginario del Antiguo Egipto, entonces debemos asegurarnos de abandonar aquellos supuestos porque ellos no tienen ni una jota de nada en esa dirección, porque allá no hacen una distinción clara entre lo interno y lo externo. Eso no significa que no hagan una distinción, o que no lo vean como diferente, sino que su forma de describirlo es del todo diferente.

Osiris[36] es una parte muy central de la historia de Egipto. La siembra y la cosecha estaban relacionadas con este dios de la fertilidad: la siembra representaba algo así como el entierro de Osiris y la cosecha como su resurrección. Hasta aquí todo esto es fácil de entender como una especie de metáfora, pero la percepción de la realidad detrás de esto es mucho más profunda. ¿Qué era un dios en el antiguo Egipto? Esto tenemos que entender, de lo contrario todos estos mitos, y la cantidad de dioses que tenían, no pueden entenderse adecuadamente. ¿Qué querían decir con «dios», cuál era la relación entre todos estos dioses? Significa algo muy diferente de lo que la mayoría de la gente asocia con esa palabra. Otra cosa mencionada anteriormente es que tenemos que abandonar la distinción aguda entre el sujeto y el objeto, entre el mundo interno y externo, lo psicológico y lo objetivo, mundano, biológico si uno quiere. También tenemos que abandonar nuestro concepto habitual de tiempo lineal con los «ahoras» que se sustituyen en una especie de continuidad cronológica; tenemos que abandonar nuestra percepción del espacio como algo donde las cosas son independientes entre sí e independientes de nosotros. Ustedes están donde están, sentados frente a sus computadoras, muebles y sus alrededores, que creen que tienen una ubicación espacial independiente de ustedes, y les es muy difícil pensar de manera completamente espontánea que podría ser de otra manera. Quizá ustedes piensan que les pido que hagan algo que es contrario a todo lo que han aprendido en su vida, ¿verdad? Y es justamente ello lo que dificulta comprender otras formas de pensar, no solo en el antiguo Egipto sino también otras formas de pensamiento «no modernas». Pues siempre se encuentra una concepción diferente de los sujetos y los objetos, una concepción diferente del tiempo y el espacio (recuerden la concepción del futuro en la cultura aimara que planteamos en La historia en el espejo), y se encuentra una concepción diferente de lo que llamamos dioses hoy. En el antiguo Egipto había diferentes tradiciones de cómo se había creado el mundo, y aquí es donde debemos comenzar. ¿Cómo puede existir el mundo, cómo se constituyó el mundo?

Hubo diferentes percepciones de esto y todo era manejado por diferentes centros, en diferentes partes de Egipto. Estas diferentes cosmogonías (es decir, descripción o aprendizaje sobre cómo se crea el mundo), que existieron en el antiguo Egipto, enfatizan diferentes cosas y diferentes aspectos, pero no se contradicen entre sí y son historias diferentes. Entonces, a propósito del tiempo y el espacio, los mitos de la creación en el antiguo Egipto describen un proceso de desarrollo espiritual no físico, y este proceso ocurre en un espacio antes del espacio, un tiempo antes del tiempo. Por lo tanto, es un proceso, pero no ocurre en el tiempo ni el espacio tal como lo entendemos en la actualidad. Para entender esto un poco más claramente, podemos tomar una analogía cuando soñamos una larga cadena de eventos que podemos experimentar como un mundo real, pero este mundo no tiene una extensión espacial en lo cotidiano, en el espacio diario, pero lo experimentamos como un mundo en el mundo. También podemos ser parte de una amplia gama de aventuras y cadenas de eventos que experimentamos subjetivamente en el sueño, que dura semanas, aunque solo puede durar cinco minutos, o incluso cuando te quedas dormido en la silla durante unos minutos, pero el sueño en sí duró mucho más. Puedes moverte, entrenar o volar en avión a diferentes lugares. Si dices que esto indica que hay un tiempo y una habitación interior, que es un tiempo y espacio diferente al tiempo y espacio exterior, entonces el inicio del mundo según los antiguos egipcios en este espacio interior, si pensamos así, entonces queda un poco más claro cómo es la premisa: que algo sucede, pero no en este mundo porque este mundo aún no existe. Entonces, cuando los antiguos egipcios miraron hacia atrás al pasado distante, era muy diferente de su propio presente; cuanto más atrás volvían, más interno se volvía el mundo, el mismo tiempo cambiaba cuanto más tiempo iban atrás. El estado absoluto del universo era entonces completamente interno, y es en este primer tiempo sin espacio que lo llamaban Zephtepy, el estado antes del «ahora» experimentado tiempo, la habitación ahora experimentada; en ese estado vivieron y viven los dioses.

Es el mundo interior, el mundo de los dioses, pero no en el sentido psicológico subjetivo, sino que es un estado interno que existe independientemente de nuestro mundo, independiente del tiempo y el espacio en nuestra común comprensión. Estoy hablando de la creación del mundo: el mundo aún no existe, ¡pero algo existe! Entonces, este primer tiempo o Zephtepy se lleva a cabo en o durante el tiempo habitual, detrás o antes del tiempo habitual, por lo que no solo antes de que el tiempo y el espacio aparezcan, antes de que el mundo se convierta en realidad, sino que después, ahora mismo, todavía esa condición permanece viva. Así que el primer tiempo nunca termina porque no es un tiempo en el sentido común. Aquí realmente uno tiene que hacer un esfuerzo para comprender en parte, y en parte para no hacer parábolas que apuntan en la dirección incorrecta. Pero lo interesante es preguntarse dónde reside lo difícil. La dificultad radica en nuestra capacidad de imaginación; nuestra fantasía trata de inyectarnos cosas, porque esta forma de pensar se desvía de nuestra cultura de pensamiento. Es algo parecido a cuando alguien te lanza al agua y no puedes nadar: te hundes directamente, no tienes nada de donde agarrarte. Con suerte, todo será un poco más fácil a medida que comencemos a acercarnos a la creación del mundo, al menos simbólicamente. Si damos un paso atrás, más arriba dijimos que el primer tiempo no desaparece, sino que continúa existiendo debajo de la superficie visible ya cuando el mundo se ha creado, aunque en este momento, en nuestra historia, el mundo aún no ha llegado. Como dije, los dioses están en esta dimensión interna, son principios vivos allí, pero cuando el mundo se crea adquirirán un aspecto externo. Para aclarar esto: el dios Ra es la luz solar que da vida en su forma externa; esta luz que le da vida al cultivo, que lo quema si se vuelve demasiado fuerte, es la figura externa del dios Ra. El dios Ra mismo es el principio que se expresa o se manifiesta de esta manera. Otro dios, Zho, en su figura exterior es una luz radiante llena del aire en el que viajamos y nos movemos, pero el mismo Zho vive en el plano interno, aunque la vida de Zho se expresa de esta manera tal como nosotros también la experimentamos, y así podemos continuar con un dios tras de otro. (Aquí es tentador afirmar que el mundo de las ideas de Platón es una variante filosófica de esta cosmología)[37]. De modo que lo que es visible y puede experimentarse externamente es la expresión de algo que vive y actúa en ese plano interno. Hay muchos dioses. Podríamos preguntarnos cómo y de dónde surgieron…

Sí, ese es el núcleo del caniche. La creación del universo es un proceso de materialización del espíritu puro; el mundo es una densificación y especificación progresiva de algo que inicialmente no es físico ni específico, sino que este no físico e inespecífico es la vida misma dentro y detrás de todo lo que se hace y luego existe. Todo esto es la base común para todo el universo imaginativo en el antiguo Egipto, sin importar de qué mito de creación hablemos. Pero si ahora tomamos un mito más específico, el de Heliópolis, comienza con algo que no es en absoluto: espíritu puro, se llama Nuhn. Al principio, solo había Nuhn, un oscuro e infinito abismo de agua, una total ausencia de forma, impureza que es nada. Es agua puesto que el agua no tiene forma, pero el agua también es la fuente de la vida. Y este estado primordial a veces se representa en una especie de figura que parece una víbora llamada Nehepcau, que es el primer indicio de algo en la nada que es Nuhn. Nehepcau significa «donante de energías vitales», y en los bucles de la víbora vive un principio creativo que es la chispa de la vida, uno que solo puede desencadenar el potencial vivo del caos de Nuhn. Nuhn es el agua sin forma, el caos del agua, la nada. Esta es Nehepcau, la serpiente que tiene la chispa que hace que algo suceda en el todo, y cuando el principio creativo comienza a funcionar, se llama Atun, también un dios como Nuhn. Nehepcau son los primeros dioses, son el requisito previo para todo. No debe haber nada antes de que pueda haber algo; nada es Nuhn; lo que comienza a convertirse en algo es Nehepcau, y luego es Atun, que significa «estar completo».

Aquí se puede hacer asociaciones con la historia de la creación en el Antiguo Testamento: «el espíritu de Dios se cierne sobre el agua». Atun inicia el proceso de potencialidad a actualidad; se podría decir con términos filosóficos modernos: de la nada a algo, de la interioridad total a la externalidad incipiente, al comienzo de lo que puede convertirse en externalidad, es lo que emprende Atun. Desde el principio, ni Nuhn, Nehepcau ni Atun son diferentes entre sí, pero comienzan a diferenciarse. Se puede decir que Atun se hace espacio entre los bucles de Nehepcau y, por lo tanto, comienza a definirse como algo que existe en sí mismo. Así que ese es el primer hecho cósmico: el hacerse un lugar de Atun para poder existir. Esto significa que todo lo que existe, todo lo que sigue, incluso nuestro mundo, no es diferente de Atun, sino que es Atun manifestado. Entonces Atun está en todo, y todo está en Atun. Atun es el principio creativo que comienza a hacerse su lugar en la nada, que, al inclinarse hacia adelante, ensancha algo entre los bucles de la serpiente en el caos. La serpiente es un tipo de movimiento en el caos, una especie de diferenciación incipiente del caos que no es nada en sí mismo, y en este incipiente y sinuoso caos, Atun tiene la oportunidad de hacerse sitio para él. Es decir, todo lo que sigue hasta nuestro mundo está en Atun y es Atun que surge. Tal como cuando Ra se manifiesta para que se convierta en el sol, Ra no es el sol, pero el sol es Ra; ello ocurre cuando el dios Ra se realiza, se manifiesta, se densifica en lo que nosotros llamamos mundo, entonces es el sol, pero Ra no es el sol, sino el origen del sol.

Mi interpretación de esto es que se comienza con la nada, y por cada paso que se imagina para que ese algo se vuelva más mundano, más y más concreto, más y más manifestado, a cada uno de esos pasos le ponen un nombre y se convierte en un principio en sí mismo o un dios. Es por eso por lo que hay tantos nombres, porque es un proceso muy ordenado. Comienza desde el caos, pero tan pronto como comienza a cristalizarse un componente en el caos que no es tan caótico como los demás, se lo puede distinguir, por lo que pasa de lo inespecífico a más específico todo el tiempo. Ello significa que aquí obtienes un nuevo principio que es la misma creación. La nada no es nada en sí misma; Atun es la posibilidad de que algo se convierta; todo surge a través de esta posibilidad. Pero el mismo devenir como tal también tiene un nombre llamado Keprer, que significa «el que resulta» o «el que será». También es un dios que es la dinámica misma del todo.

Cuando Atun se libera de los bucles de las serpientes es una metáfora de cómo será la creación del mundo más tarde. Una interpretación de la metáfora es que se libera de los lazos de la serpiente; otra interpretación es que se eleva, como la tierra sobre el agua, a Nuhn la nada también llamada agua, y cuando la tierra se eleva sobre el agua puedes distinguir la tierra del agua. (Ahora pueden pensar en la historia de la creación de la Biblia nuevamente, si lo desean). Esto significa que Atun debe frustrar o luchar contra el agua o la serpiente para que él pueda existir; en cierto sentido debe matar a la serpiente, luchar contra el caos. Cuando lo haya hecho, cuando haya establecido su propio límite al caos y matando así a la serpiente o elevando la tierra sobre el agua, entonces un árbol crece de los bucles de la serpiente muerta, y es el árbol del mundo, y en sus ramas existe el mundo; es lo que es y será el mundo, ahí es donde vivimos.

Esto no es nada fácil de entender, y no es fácil tratar de describir y explicar razonablemente fácil y claro, pero creo que vale la pena el esfuerzo. Si comienzas a entender algún tipo de principio detrás del pensamiento del viejo Egipto, si comienzas a tener algún tipo de presentimiento y adentrarte por lo menos un poco, entonces tendrás una base para comprender muchos otros mitos posteriores, como algunos citados en La historia en el espejo y mis otros escritos.

Mencioné a Keprer, «el que será». En la misma medida en que Atun atrae las energías de Keprer, se convierte Atun en Ra, por lo que en realidad tenemos una trinidad aquí: Atun, el principio creativo en sí mismo; Keprer, el que será o se convertirá; y Ra como el resultado de todo. Aquí hay algún tipo de lógica metafórica o simbólica; puedo sentirlo claramente de todos modos. Ahora se vuelve realmente equívoco, se podría decir: ahora Atun se ha escindido a sí mismo, ahora Atun existe, ahora está esta trinidad de Atun, Keprer y Ra. ¿Y qué hace Atun? Tanto entendimos que Atun es, por definición, productivo; es la esencia misma de la productividad. No puede hacer nada más que exhalar y convertirse en el mundo, desbordarse. Atun cuenta cómo fue el mismo acto de creación del mundo:

«Yo soy el uno Atun. Fue en Heliópolis donde se erigió mi falo. Simplemente me encanté y me llevé a un orgasmo, de donde nacieron los hermanos Shu y Tefnut»[38].

Por lo tanto, el mundo surgió de una «divina masturbación» en Heliópolis.  (Perdón por el sarcasmo, pero es que la frase es literal y me parece maravillosa). Heliópolis es el centro de la creación del mundo. Me gusta. Si reflexionamos sobre lo mucho de lo que se ha descrito aquí, nos muestra que nosotros, como occidentales normales, percibimos esto como una especie de razonamiento abstracto, y fundamental que debe entenderse en algún tipo de nivel teórico, pero así nos perdemos lo importante. Porque la clave es precisamente que estos principios están vivos, no son conceptos teóricos; están vivos y, por lo tanto, son principios perceptivos. Recuerden que dijimos que Ra era la luz del sol radiante, Ra es el sol y se lo puede percibir y sentir directamente; sabemos que él es un requisito previo para toda la vida aquí en la tierra. Y lo mismo aquí: la creación misma del mundo a través de un acto creativo. ¿Qué es nuestro equivalente de un acto creativo? Es nuestra sexualidad, tan simple. Producimos nuestra propia descendencia. Creatividad no en sentido metafórico sino literalmente de creación. Entonces, antes de que existieran principios masculinos y femeninos, sino un solo dios triuno, ¿cómo se dibujó la creatividad? ¿Cómo es descrita simbólica y metafóricamente por los antiguos egipcios? ¡Por la masturbación, por supuesto! ¿Y cuál es la consecuencia de ello? Nacen dos nuevos dioses, Shu y Tefnut, que se convierten en los principios femenino y masculino. Es así como se define aquí una dualidad a partir de lo que ha sido una unidad hasta ahora. Se entiende que los antiguos egipcios debieron haber tenido otro… ¿qué se puede decir? Para usar tales símbolos, describir la creación del mundo de esta manera, para mí la forma de pensar aquí es enteramente experimental, y muy concreta. De alguna manera han destilado lo que es concreto, que lo sentimos y podemos experimentar. Lo que está detrás de ello de alguna manera energética, y se lo han puesto un nombre y dicho que estas energías son dioses, que son quienes se manifiestan en el mundo, que se manifiestan en todo lo que podemos percibir.

Conclusión: Volver a las fuentes para salir de la jaula, y recordar que todo nació de un orgasmo.

Hemos caminado por senderos de siglos: desde el Renacimiento que redescubrió el Corpus Hermeticum, pasando por la hoguera de Bruno, la astuta amputación de Descartes, hasta llegar a la cosmovisión egipcia donde sujeto y objeto se abrazan, donde el sol es Ra y el río es un dios viviente. En todo este viaje, una palabra resuena como un tambor de iniciación: Ad fontes. A las fuentes. A las aguas primeras.

Pero ahora, al final del camino, permítanme contarles el secreto que los antiguos egipcios guardaban en sus templos y que los hermetistas susurraban al oído de sus discípulos: el universo no nació de un mandato, ni de una ley seca, ni de un arquitecto frío. Nació de un acto de placer. De la masturbación de Atun en Heliópolis. De un orgasmo divino que aún vibra en cada grano de arena, en cada célula de tu cuerpo, en cada estrella que parpadea sobre tu cabeza esta noche.

¿Ridículo? Quizás. Pero piensa: ¿qué otra fuerza conoces que sea capaz de crear algo de la nada? El amor crea, sí, pero el amor necesita un objeto. El placer solitario de un dios que se basta a sí mismo: esa es la fuente. Ese es el Ad fontes último. El mundo no es una máquina, es un éxtasis congelado. Por eso duele y por eso es bello. Por eso lo destruimos y por eso lo amamos.

El hombre sigue encerrado en el exterior de su jaula, como dijo Valéry. Pero la jaula no tiene candado. Porque la jaula es el dualismo que nos inventamos para tener miedo del placer. Para no recordar que somos hijos de ese orgasmo cósmico. Para no ver que el bosque que talamos es la carne de un dios, y que el río que envenenamos es su semen derramado.

No se trata de volver a un pasado de pirámides y papiros. Se trata de recordar, en medio de este mundo partido en dos por Descartes y sus herederos, que la unidad nunca desapareció. Está ahí, debajo de la superficie, como Resertepy debajo del tiempo. Esperando que dejemos de tener miedo y nos masturbemos perdón, nos concentremos en la chispa creativa que llevamos dentro.

Como los delfines volvieron al mar, tal vez nosotros debamos volver a esa tierra viva donde el sol es Ra y la noche es Nut, donde cada acto de amor (o de soledad gozosa) repite la creación del mundo. No hacia atrás en el tiempo, sino hacia adentro, hacia ese punto donde lo interno y lo externo se tocan y se funden.

Porque la llave de la jaula no está en el futuro. Está en las fuentes. En la risa de un dios que se satisface a sí mismo. En la certeza de que el universo, con todas sus guerras y sus crisis ecológicas, con todos sus ordenadores y sus bombas, no es más que el resultado de la masturbación de los dioses.

Y si eso no es poesía y mística a la vez, que venga el inquisidor Belarmino y me lo explique.

Ad fontes.

Notas: 

[1] Paul Valéry, Moralidades ¿1932? La cita exacta en francés: “L ‘homme est un animal enfermé hors de sa cage”.

[2] La historia en el espejo es una obra inédita del autor de este ensayo, donde desarrolla una visión crítica de la historia de las ideas. https://tinku.org/global/la-historia-en-el-espejo/

[3] Sobre el misterio constructivo de las pirámides, véase Mark Lehner, The complete Pyramids (Londres: Thames & Hudson, 1997). Para las pirámides mesoamericanas, véase Leonardo López Luján, Las pirámides de Teotihuacan (México: FCE, 2016).

[4] La noción de “edad media” como invención del Renacimiento es un tema clásico de la historiografía. Cf. Jackes Le Goff, Nació Europa en la edad media? (Barcelona: Crítica, 2003), especialmente el capítulo sobre el renacimiento del siglo XII.

[5]  Sobre el tema Ad fontes en el humanismo renacentista, véase Paul Oskar Kristeller, El pensamiento renacentista y sus fuentes (México: FCE, 1982), pp. 45-67.

[6] Secretos ocultos del Vaticano (titulo original: Vatican: The hidden World). Documental producido por National Geographic (2011). Nota del autor.

[7] La abjuración de Galileo ante la inquisición el 22 de junio de 1633. El texto original se conserva en el Archivo Secreto del Vaticano. Véase Maurice A. Finocchiaro, The Galileo Affair: A Documentary History (Berkeley: University of California Press, 1989), pp. 287-291.

[8] Sobre la datación de este tema, véase la edición de Brian P. Copenhaver, Hermética: The Greek Corpus Hermeticum and the latín Asclepius (Cambridge: Cambridge University Press, 1992), La fecha aproximada (siglos II-III d.C.) fue establecida por Isaac Casaubon en 1614, aunque contiene materiales más antiguos.

[9] Marsilio Ficino (1433-1499) relata esta anécdota en su carta a Giovanni Cavalcanti. Cf. Marsilio Ficino. Tree Books on Life, ed. Carol V. Kaske (Tempe: MRTS, 1989), p.8.

[10] Corpus Hermeticum V.24:” EL hombre es un dios mortal, el dios es un hombre inmortal”. La edición de Copenhaver traduce: “For this is the human being, the living god; and the god; and the god is the in mortal human being” (CHXII, 1).

[11] Pico della Mirandola, Discurso sobre la dignidad del hombre (1486). Trad. Española de J. de la Vega (Madrid: Tecnos, 2019).

[12] Dogma católico Extra Ecclesiam nulla salus (Fuera de la Iglesia no hay salvación), definido en el concilio de Letrán IV (1215) y reafirmado en el Concilio de Florencia (1442).

[13] Nicolás Copérnico, De revolutionibus orbium coelestium (Nuremberg, 1543). En el prefacio, Copérnico menciona la inspiración de autores antiguos, entre ellos Hermes Trismegisto. Véase la edición de Edward Rosen (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1992), p. XVI.

[14] Johannes Kepler, Myteryum Cosmographicum /1596). Sobre la influencia hermética en Kepler, véase J.V. Field, Kepler´s Geometrical Cosmology (Londres: Athlone Press, 1988). Cap. 3.

[15] Giordano Bruno, Spaccio de la bestia trionfante (1584). Véase la edición de Miguel Ángel Granada (Madrid: Alianza, 1995). Bruno sostenía que el cristianismo había corrompido la religión egipcia original.

[16] El termino freek (del inglés freak) se usa en el texto original para indicar a una persona muy rara, un bicho raro que no le importa lo que piensen los demás. Nota mía.

[17] La historiadora Frances A. Yates fue pionera en demostrar la influencia del hermetismo en la revolución científica. Cf. Frances A. Yates Giordano Bruno and the Hermetic Tradition (Londres: Routledge, 1964). También, The Rocicrucian Enlightment (1972).

[18] El proceso y ejecución de Giordano Bruno (1548-1600) están documentados en Luigi Firpo, II proceso de Giordano Bruno (Napoles: Edizioni Scientifiche Italiane, 1993). Fue quemado en la hoguera en la Piazza dei Fiori, Roma, el 17 de febrero de 19600.

[19] Tommaso Campanella, La cittá del sole (1602). Trad. Española de J. M. Bermejo (Madrid: Tecnos, 2006). Campanella pasó 27 años en prisión por su participación en la revuelta de Calabria (1599).

[20] La interpretación política del caso Galileo ha sido desarrollada por Pietro Redondi, Galileo hereje (Madrid: Alianza, 1990). Redondi sostiene que el verdadero cargo era el hermetismo, no el copernicanismo.

[21] Marin Mersenne (1588-1648) fue un crítico feroz del hermetismo y defensor de la filosofía mecanicista. Cf. Mersenne, L’Impiété des déistes (1624). También, Peter Dear, Mersenne and the Learning of the schools (Ithaca: Cornell UP, 1988).

[22] La relación entre dualismo cartesiano y crisis ecológica ha sido explorada por filósofos como Carolyn Merchant, The Death of Nature: Women, Ecology, and the Scientific Revolution (San Francisco: Harper & Row, 1980); y Val Plumwood, Feminism and the Mastery of Nature (Londres: Routledge, 1993).

[23] Por ejemplo, el biólogo Rupert Swheldrake con su Teoría de la resonancia mórfica, o el físico David Bohm con su noción de orden implicado, Cf. Rupert Sheldrake, A New Science of Life ¿Londres: Blond; Briggs, 1981. David Bohm, Wholeness and the Implicate Order. Londres: Routledge, 1980.

[24]  Sobre La Prisca Sapientia en Newton, véase J. E. Mc Guiere y P.M. Rattansi “Newton and the Pipes of Pan”, Notes and Records of the Royal Society 21¿1966? pp. 108=143. Tambien, Michael White, Issac Newton: The Last Sorcerer ¿Londres: Fourt Estate, 19997?

[25] Sobre este concepto véase Jan Assmann, Dioses y diosas del Antiguo Egipto. Barcelona: Paidós, 2001 Tambien Erik Hornung, Conceptions of God in Ancient Egypt: The One and the Many ¿Ithaca: Cornell UP. 1982?

[26] Cuenta la leyenda que en un principio no había luz. Solo existía la oscuridad y una gran extensión de aguan con el nombre de Nun. El poder de Nun era tan grande que desde el interior de la penumbra hizo brotar un huevo grande y brillante. Y del interior de ese huevo surgió Ra. Ra es el dios del cielo, dios del sol y del origen de la vida en la mitología egipcia. Ra es el símbolo de la luz solar, creador de vida, responsable del ciclo de la muerte y la resurrección. Mi nota

[27] La influencia de la cosmogonía egipcia en Platón ha sido defendida por autores como G.S. Kirk, J.E. Raven y M. Schofield, Los filósofos presocráticos. Madrid: Gredos, 1987, aunque sigue siendo controvertida. El propio Platón en el Timeo ¿22b? hace decir al sacerdote egipcio: “Vosotros los griegos sois unos niños”.

[28] Esta advertencia metodológica ¿evitar el “Racionalismo” que traduce las experiencias antiguas a meras construcciones? Es típica de la egiptología de Henri Frankfort, Ancient Egyptian Religion ¿Nueva York: Columbia UP, 1948, y también de Jan Assman, Moises el egipcio ¿Madrid: Oberón, 2003.

[29] Horus es una de las deidades más prominentes y antiguas de la mitología egipcia, representando frecuentemente con cabeza de halcón y cuerpo humano. Conocido como el dios del cielo, la guerra y la caza. Horus era hijo de Osiris e Isis, y desempeñaba un papel crucial como protector del faraón y símbolo de la realeza legitima, el orden ¿Ma´at? Y la victoria de la luz sobre el caos.

[30] Thot este considerado dios de la sabiduría y tenía autoridad sobre todos los dioses. También fue el inventor de la escritura, patrón de los escribas, de las artes y las ciencias. Como dios de la escritura, era el inventor de todas las palabras, del lenguaje articulado. Nota mía, véase también Erik Hornung, El uno y los múltiples.

[31] Esta horquilla es enormemente amplia y la cifra de 36.000 años parece completamente descabellada, no es un error mío, sino un dato que aparece en muchas fuentes populares que las he recogido fielmente. Aunque, carece de cualquier fundamento histórico o arqueológico.

[32] La traducción de la Tabula Smaragdina por Isaac Newton se encuentra en los manuscritos de Keynes ¿Kings College, Cambridge? Véase la edición de Betty Jo Teeter Dobbs, The Foundations of Newton´s Alchemy ¿Cambridge: CUP, 1975? La traducción al español que presenta es una adaptación de la versión inglesa de Newton.

[33] Sobre Boyle y la alumina, véase Lawrence M. Principe, The Aspiring Adept: Robert Boyle and His Alchemical Quest ¿Princeton: PUP, 1998? Sobre Newton alquimista, Betty Jo Teeter Dobbs, The Janus Faces of Genius: The Role of Alchemy in Newton´s Thought ¿Cambridge: CUP, 1991?

[34] Fuente de la traducción adaptada: BBC Mundo, “La tabla Esmeralda: el misterioso texto que fascino a Newton y a otros grandes científicos”, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias=37364158 (consultado en de 2026). Nota del autor

[35] La categoría de” investigadores empáticos” se asocia a la tradición de la vertehen (comprensión) en la historia de las religiones, desde Rudolf Otto hasta Mircea Eliade. Cf. Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano (Madrid: Guadarrama, 1967).

[36] Osiris es el dios de los muertos y dueño del inframundo, además simboliza la resurrección y la fertilidad, hijo de Nut y Geb, cuyos hermanos fueron Seth, Isis, y Neftis. Él fue muy famoso entre todos los egipcios a quienes enseñó a trabajar la tierra, respetar las leyes y adorar a los dioses egipcios. Nota mía, véase también Jan Assmann, Muerte y salvación en el antiguo Egipto.

[37] En su filosofía, Platón establece una fuerte diferenciación entre lo que percibimos a través de los sentidos y lo que podemos llegar a conocer por medio del razonamiento sobre lo que llama “formas” o “ideas”. Correctamente combinadas en un lenguaje propio (método dialectico), estas formas deben serla base del conocimiento científico, y debe permitir explicar también el mundo que muestran los sentidos, sujeto a un constante cambio.

[38] Sobre el mito de Heliópolis y la teogonía de Atun, véase la traducción de los textos de las Pirámides (unas, Pirámide de unas, 5ª dinastía). También, James P. Alle, The ancient Egyptian Pyramid Texts (Atlanta: SBL Press, 2005). La frase “divina masturbación” aparece en los textos de las pirámides (Pirámide de unas, ++§1248) mi nota.

 

                                                                  Bibliografía

 

  • Allen, James, P. The ancient Egyptian Pyramid Texts. Atlanta: SBL Press, 2005.
  • Assmann, Jan. Dioses y diosas del Antiguo Egipto. Barcelona: Paidós. 2001.
  • Copenhaver, Brian P. Hermética: The Greek Corpus Hermeticum and the Latin Asclepius. Cambridge: CUP, 1992.
  • Dobbs, Betty Jo Teeter. The Foundations of Newton´s Alchemy. Cambridge: CUP, 1975.
  • Finocchiaro, Maurice A. The Galileo Affair: A Documentary History. Berkeley: UC Press, 1989.
  • Hornung, Erik. Conceptions of God in Ancient Egypt. Ithaca: Cornell UO, 1982.
  • Merchant, Carolyn. The Death of Nature. San Francisco: Harper & Row, 1980.
  • Pico della Mirandola: Discurso sobre la dignidad del hombre. Madrid: Tecnos, 2019.
  • Yates, Frances A. Giordano Bruno and the Hermetic Tradition. Londres: Routledge, 1964.

                                                                                                                                 Angel Ontiveros Cabrera

                                                                                                                                    Villa Tunari 2026

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LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
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