• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

TINKU

La información independiente sobre América latina

  • Facebook
  • Facebook
  • X
  • AmericaLatina
    • Invitados
    • Colombia
      • Gustavo Petro
    • Peru
    • Uruguay
    • Bolivia
    • Chile
    • Argentina
    • Venezuela
    • Ecuador
    • América Central
    • Mentes del Sur
  • Global
  • Cultural
  • Nosotros
    • CONTACTENOS
    • DONAR
  • ARCHIVO
  • COMENTARIOS
  • Mentes del Sur
    • Enrique Dussel
    • Rafael Bautista
    • Walter Mignolo
    • Boaventura de Sousa S.
    • Silvia Rivera Cusicanqui
    • Anibal Quijano
    • Álvaro García Linera
    • Eduardo Galeano

Otra mirada a la Revolución Mexicana

27/12/2015 by Vitalio Deja un comentario

Comparte esto:

  • Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Tweet
  • Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Haz clic para imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir

Por: Luis Espinoza Sauceda

Un año más que se suma a la celebración de la Revolución Mexicana, indudablemente nos hace recordar una fecha, los libros de texto lo repiten, 20 de noviembre de 1910. Sin razonamiento alguno, en los días pasados justificaron cómo fue que un ilustrado y noble –me refiero a Francisco I Madero– convenció y glorificó en la lucha a esos hombres de a caballo, polainas, carrilleras y carabina terciada, que no sabían otra cosa que matar.

 
                                             

Además, cómo pensaban cambiar una nación esos hombres rústicos, iletrados, bárbaros, si lo único que sabían era echar bala. Francisco Villa y Emiliano Zapata, sus máximos representantes, el primero un sanguinario, salteador de caminos, pelavacas, etcétera; y el último un borracho y caballerango. Cómo creían esos tener un proyecto de gobierno, si nunca habían gobernado. Todo estaba pensado para magnificar y reafirmar elocuentemente que los únicos que sabían el camino para ejercer un buen gobierno eran los científicos, esos hombres adictos a los palacios y paseos por Europa, que lucían trajes elegantes, poseedores de ese tono amable que los hacía atractivos y transmitían confianza y además sabían representarnos ante las autoridades extranjeras con ese tono complaciente que tanto les agrada.

Pensar que las comunidades marginadas y de las periferias del país eran capaces de modificar las relaciones sociales de producción, no era lógico. Menos cuando las vías de comunicación y las órdenes de ejercicio de poder de los gobernantes en las instituciones públicas en turno conducían al centro. Cualquier situación de definición de ejercicio de justicia antes que con las comunidades era con don Porfirio el compromiso.

En esa situación social, económica y cultural, resistieron y se unificaron núcleos sociales que conjugaron una fuerza que mezclaba la fe, la organización tradicional regional indígena y las ideas políticas disidentes impulsadas por los liberales magonistas. Coincidentemente en un momento de desgaste de la dictadura, aboyada por la prensa internacional alertada por el genocidio yaqui y la falta de alternancia en el gobierno.

¿Dónde estaba el gobierno en ese momento de descontento social? Estaba en el centro, pero también contra ellos, de lo contrario no se explica cómo era eso de que seguían sufriendo los abusos cometidos por los esbirros de don Porfirio. En esa actitud, todo aquel disidente no podía permanecer dentro del orden social establecido, por lo que debía averiguárselas para vivir fuera del orden; ahí aparecen Francisco Villa, Tomás Urbina, incluso los hermanos Flores Magón y, por qué no citarlo, Heraclio Bernal mucho antes, y muchos más.

Así estaba México en aquel momento, después de los esfuerzos de Benito Juárez y, posteriormente, de Porfirio Díaz, de unificar y apaciguar a México y convertirla en una República que, desde luego, con el primero y por la época podía significar una idea revolucionaria, pero en el ejercicio del poder del último se definieron los alcances de cada uno de los gobiernos y las consecuencias del viraje de convertir a México en una nación orientada a la producción capitalista, que implicaba el despojo de las tierras a las comunidades de la misma manera que lo habían hecho los colonizadores europeos. Sin el menor recato de que el país se hubiera desangrado en una batalla a nivel nacional por defender sus derechos por una nación independiente y con ciudadanos libres, apenas pasada una centuria se seguía despojando a las comunidades de sus tierras y de su fuerza de trabajo por los hacendados nacionales o extranjeros, como bien se sabe que pasó en los valles del Yaqui y del Mayo.

El Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, define la palabra revolución como un “cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación”. Creo que los cambios ya se estaban generando en esas comunidades marginadas de nuestro México; si no, cómo se explica la capacidad de organización y aceptación de la División del Norte, donde sus generales eran bien vistos porque no eran unos aparecidos de la noche a la mañana: eran hombres formados en sus comunidades y con un liderazgo consolidado por los años en lucha; sin olvidar que lo mismo sucedía en Morelos y Guerrero con el Ejercito Libertador del Sur.

La admiración por los héroes nos conduce a aceptar una realidad que, a veces, es superficial. El aceptar que Francisco I Madero fue el que inició la Revolución Mexicana y que fue el único que abogó por los pobres, nos hace pasar por alto que ya existía un descontento social, que en las comunidades existía una organización para defenderse de los abusos de la elite económica y política y que estaban fortaleciéndose los liderazgos regionales.

También, creo que el buscar defenderse ante los abusos del poder es muy natural y un instinto de defensa, pero no así cuando se busca asentarlo y defenderlo para el ejercicio de todos los ciudadanos.

Comparte esto:

  • Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Tweet
  • Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Haz clic para imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir

Publicado en: AmericaLatina

Interacciones con los lectores

ComentarioCancelar respuesta

Barra lateral principal

Suscribete en nuestra lista

PODCASTS DE DON JUAN

Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
06/03/2024
juan
LAS OCHO, un poema de Lorca
26/12/2023
juan
RAIZ DE HOMBRE de Octavio Paz
03/11/2023
juan
NIDO de García Lorca
15/10/2023
juan
TIERRA SIN RETORNO
02/10/2023
juan
MADRUGADA de Octavio Paz
25/09/2023
juan
SILENCIO de octavio paz
14/09/2023
juan
EL HUERTO DE LA PETENERA de Lorca
28/08/2023
juan
DESPEDIDA de Lorca
18/08/2023
juan
LAS ESTRELLAS de Adonis
04/08/2023
juan
Search Results placeholder

U2 & Mary J Blige, ONE

https://youtu.be/akGWHtDkVUk?si=8J2-RVdr2sOSCMDA

Los artículos se publican con el permiso de los autores a través de una licencia de Creative Commons

Ontiveros

Ni Una Menos: 0nce años sin rendirse

El manual de la ultraderecha para atacar a las feministas en América Latina

El talento de los nuevos escritores brilla en los Premios Francisco Umbral de Columnismo

Spam bloqueado

284.477 mensajes de spam bloqueados por Akismet

webmaster ©ontiveros

Utilizamos cookies para asegurar una mejor experiencia en nuestra página. Al utilizar nuestras páginas, aceptas el uso que hacemos de las cookies.