Ciertamente que ha sido enorme el apoyo brindado por los gobiernos de Occidente y de los grandes medios de comunicación hegemónicos para tratar de denostar las elecciones presidenciales que tendrán lugar en Venezuela el próximo 28 de julio.

Lo que ocurre es que Estados Unidos y las naciones occidentales desarrolladas, desde que el líder bolivariano Hugo Chávez Frías ganó las elecciones en 1999 han utilizado todo tipo de extorsiones económicas, agresiones, ataques armados y hasta intentos de magnicidio para intentar derrocar al gobierno venezolano que pese a esas condiciones ha mantenido las banderas de soberanía e independencia.

Semejante afrenta no la puede permitir el imperio estadounidense que continúa pensando en que América Latina es su patio trasero y que en la región no pueden existir gobiernos democráticos que laboren por el bienestar de sus pueblos.

Ahora resulta que para Estados Unidos existen dos tipos de opositores al gobierno venezolano, unos “flojos” y otros “duros”. Con estas artimañas quieren imponer postulantes corruptos y antipatrióticos que son aliados de Washington, en su obsesión por derrocar a la Revolución Bolivariana.

En ese contexto aparece nuevamente la figura de María Corina Machado, inhabilitada desde 2015 para ejercer cargos públicos por un lapso de 15 años como consta en el dictamen de la Contraloría General de la República. Por tanto, la decisión actual del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, no es su inhabilitación, sino la ratificación de una decisión tomada hace 9 años.

¿Quién es Corina Machado?

El 31 de mayo de 2005, Corina comenzó sus andanzas contra el gobierno bolivariano al entrevistarse en la Casa Blanca con el presidente George W. Bush, a quien le pidió ayuda para derrocar a Hugo Chávez, a pocos meses de celebrarse la Cumbre de las Américas donde el imperio esperaba aprobar el Área Libre de Comercio de las Américas (ALCA).

Ese mismo año fue juzgada por firmar el “decreto Carmona” que convalidaba el Golpe de Estado en Venezuela del 10 de Abril del 2002. También fue juzgada por conspiración debido a que una ONG por ella creada, recibió un subsidio de 53 000 dólares del Fondo Nacional para la Democracia, financiado por el Congreso de los Estados Unidos. Por ambos cargos fue condenada a 28 años de prisión, pero resultó amnistiada por el presidente Hugo Chávez.

Para marzo del 2014, cuando ocurren las sangrientas “guarimbas” organizadas por la derecha venezolana, Machado aparece como “embajadora alterna” de Panamá en la sesión del Consejo Permanente de la OEA, y usa esa tribuna para atacar al gobierno de Maduro. Machado era por entonces diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela, lo que no le fue óbice para solicitar que la OEA autorizara una intervención militar para derrocar al presidente.

En 2017 volvió a apoyar nuevas guarimbas impulsadas por la derecha y orientadas desde Estados Unidos.

María Corina, junto al “autoproclamado presidente” Juan Guaidó, promovieron las más de 900 extorsiones económicas y financieras dictadas por Washington y Bruselas contra Venezuela, a la par que entregaron a extranjeros las empresas CITGO, en Estados Unidos y Monómeros, la mayor fabricante de fertilizantes, en Colombia.

También ambos fueron cómplices del secuestro en el Reino Unido de 31 toneladas de oro, valuadas en 3 000 millones de dólares y del bloqueo de activos financieros en Washington y la Unión Europea. Los daños económicos causados se estiman en más de 140 000 millones de dólares.

Para las futuras elecciones, la organización de Corina, Vente Venezuela, quedó cancelada como organización política al no presentarse a dos elecciones consecutivas anteriores, según lo establece la Ley Orgánica de Partidos Políticos. Para poder participar en esta contienda tenía que registrarse nuevamente con el respaldo del 5 % del padrón electoral en doce entidades venezolanas, cosa que no hizo.

Por tanto, la designada sustituta de Machado, Corina Yoris, tampoco pudo postularse porque venció el plazo para que se inscribieran ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), lo que sí lo pudieron realizar otros 13 opositores de diferentes partidos políticos.

Entre estos están Luis Eduardo Martínez (Acción Democrática); Edmundo González (Plataforma Unitaria); Daniel Ceballos (Arepa y Voluntad Popular); Juan Carlos Alvarado (COPEI); Benjamín Rausseo (Confederación Nacional Demócrata); Antonio Ecarri (Alianza del Lápiz); Javier Bertucci (El Cambio); Enrique Márquez (Centrados); Manuel Rosales (Un Nuevo Tiempo); José Brito (Primero Venezuela); Claudio Fermín (Soluciones para Venezuela; Luis Ratti (Derecha Democrática Popular).

Pero a ninguno de estos opositores los apoyan Estados Unidos, la Unión Europea y la ultraderecha golpista venezolana porque los consideran “flojos” contra el gobierno. Ellos quieren a María Corina Machado para que se convierta en otro Javier Milei, se alinee al imperio y entregue todas las riquezas naturales de Venezuela a las transnacionales y a los países Occidentales, a la vez que dé al traste con el gobierno Bolivariano.

La pregunta es: ¿En qué país, con los antecedentes de corrupción y de golpismo que tiene María Corina, ella estaría hoy en libertad? La respuesta es obvia, pero alerta, no se deje confundir por la fuerte campaña de los medios hegemónicos de derecha.