Por: Alfredo Jalife-Rahme
Después de haber vivido la disolución de la URSS, el filósofo ruso Alexander Duguin predice hoy la de Estados Unidos y describe la fragmentación actual de Occidente.
El connotado filósofo y geoestratega ruso Alexander Duguin –ideólogo del relevante concepto del neo-eurasianismo y autor de La cuarta teoría política– sepultó su idolatría al presidente Trump, a quien llegó incluso consagrar un libro de corte panegírico hace apenas un año: La revolución de Trump: El nuevo orden de las grandes potencias.
Existe un muy difundido mito de que Alexander Duguin, de 64 años, es el “cerebro de Putin”, lo cual es una soberana aberración cuando el presidente ruso es doctor en Derecho, amén de su pertenencia a la ex KGB soviética, o sea, Putin no necesita de vejigas para nadar.
Incluso, Alexander Duguin ha adoptado posturas contrarias al putinismo, como fue su bizarro apoyo en 2023 a la sedición de Yevgeny Prigozhin, ex jefe de la legendaria milicia del “Grupo Wagner”.
Lo indiscutible es que Alexander Duguin proviene de una familia vinculada con el espionaje del ejército ruso y él mismo fue asesor nada menos que del muy poderoso Serguei Narishkin, del célebre “Grupo de San Petersburgo”, hoy Director del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR), de donde quizá siga abrevando sus fuentes el polémico filósofo/geoestratega Duguin, quien se caracteriza por ostentar una información de primer nivel.
En una extensa entrevista a Sputnik Tv, Alexander Duguin aborda la conducta de la política exterior de Estados Unidos con Trump: su relación con Rusia y sus efectos sobre el mismo “Occidente” –que, a juicio de Alexander Duguin, es enemigo de Rusia.
Duguin define a Estados Unidos como centro del caos mundial. Hoy, a su juicio, el “Occidente colectivo” está fragmentado e implosiona, lo cual da pie a una descomposición de Estados Unidos que reverbera, afecta e infecta a su otrora esfera de influencia que se ha fracturado en “5 Occidentes”. Alexander Duguin deduce: «Rusia de ahora en adelante se encuentra frente a “5 Occidentes” todos inamigables.»
“Primer Occidente”: ¡Es el mismo Trump! a quien prácticamente entroniza como un emperador. Según Alexander Duguin, Trump se conduce como un cowboy listo «a bombardear a todo el mundo».
“Segundo Occidente”: La Unión Europea, que se dio cuenta de que no llega a ser siquiera un aliado menor: políticamente castrada desde Ucrania hasta Groenlandia.
“Tercer Occidente”: Gran Bretaña, actor autónomo que cesó de ser una marioneta de Estados Unidos.
“Cuarto Occidente”: los vestigios todavía poderosos de la globalización. Los globalistas woke resultaron ser los principales adversarios de Trump doméstica y foráneamente.
“Quinto Occidente”: Israel, que se conduce como si fuese el centro del mundo a partir del talmúdico “Gran Israel”, el cual controla en gran medida a Estados Unidos gracias a sus poderosas redes israelíes en aquel país.
A mi juicio, el anacrónico estado paria/Apartheid/barbárico de Israel –antes, durante y después del indeleble Genocidio de Gaza– no cumple con los requisitos mínimos para ser uno de los “5 Occidentes”, ni siquiera por accidente, debido al repudio universal de su irredentismo misántropo, intrinseco al talmúdico “Gran Israel”, que es antagónico a la esencia civilizatoria humana [1].
Eso sí: el primer ministro Netanyahu consiguió penetrar y hasta controlar prácticamente todas las esferas del poder –los rubros financiero/multimediático/cinemático/vigilancia/ciberseguridad– de los otros 4 “Occidentes” que hoy todavía domina. Pero el modelo necrófilo del “Gran Israel” nunca podrá aspirar a pertenecer al legado humanista del Occidente neorrenacentista del que es consustancialmente antagónico, por lo que opera encapsuladamente en las tinieblas de la vida y las leyes naturales de la biosfera.
En realidad, el “Primer Occidente”, sea con Trump o con su sucesor, domina militarmente a los cuatro otros “Occidentes”, por lo que la estratificación de Alexander Duguin no parece válida, cuando, curiosamente, “Occidente” (¡que incluye al oriental Japón!) vive una guerra civil, su “síndrome Minnesota”, entre dos agendas diametralmente opuestas: “globalistas woke”/Agenda Verde 2030 frente a los “soberanistas”/nacionalistas del Project 2025 del Heritage Foundation del nacionalismo cristiano [2].
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