Fuente: Resumen Latinoamericano
Rubio no tiene un proyecto para América Latina precisamente porque Estados Unidos no tiene y nunca ha tenido un verdadero proyecto de desarrollo regional.
Previo a su recorrido por Colombia, Ecuador y Perú, el secretario de Estado Marco Rubio publicó un artículo en la web del Departamento de Estado titulado “Un hemisferio que cumple”. El texto pretende ser un resumen programático de la agenda de esta administración para América Latina, pero sus afirmaciones contrastan fuertemente con la realidad del accionar norteamericano en la región en los últimos años.
Este tipo de textos dan una idea de que Rubio aspira a autopresentarse como un John Quincy Adams o un Henry Kissinger, para complementar la imagen del estadista fuerte con un claro programa de dominación hemisférica y la voluntad de enfrentar a todos los enemigos de esta dominación, particularmente al fantasma rojo, encarnado en la “terrible dictadura de Cuba” y, peor aún, en la amenaza China. Pero detrás de todo el discurso está la realidad de un secretario de Estado de origen latino con aspiraciones presidenciales para 2028, como parte de un Partido Republicano dominado por el movimiento MAGA, en el cual el racismo desempeña un papel ideológico importante.
El éxito político futuro de Rubio depende de cómo logre hacer avanzar la Doctrina Donroe en América Latina y, de cara a sus bases en la Florida, de los resultados en materia subversiva contra Cuba. Textos programáticos de esta naturaleza sirven para exponer las proyecciones y contradicciones del proyecto imperial en la región.
La promesa de seguridad
La seguridad es una de las líneas de mensaje principales del discurso de Estados Unidos sobre el hemisferio occidental. A tono con las prioridades de seguridad nacional que estableciera la actual administración en 2025, el viraje hacia el continente americano ha representado un aumento considerable de la proyección de fuerza y la injerencia política. El narcotráfico ha sido la excusa por excelencia para aumentar la presión e, incluso, justificar la agresión contra los países del área. En esta narrativa, se presenta este flagelo como un problema solo de los países del Sur, obviando completamente las inmensas e influyentes redes que, una vez dentro de Estados Unidos, mueven las drogas por todas las ciudades del país.
Sobre este tema de seguridad, el Secretario de Estado escribe:
«Cumplimos en materia de seguridad porque las organizaciones narcoterroristas no solo trafican drogas, sino que también propician la inmigración ilegal masiva y la trata de personas, corrompen a las instituciones públicas, reclutan a niños y niñas, destruyen familias y desincentivan las inversiones genuinas. En conjunto, nuestros gobiernos trabajan hombro a hombro con las fuerzas de orden público para derrotar a los cárteles delictivos que han asolado nuestro hemisferio. Terminar con la inmigración ilegal ya les ha impedido obtener decenas de miles de millones de dólares al año, y nuestra cooperación para erradicar el narcotráfico limitará aún más los recursos que tienen para hacer el mal.»
En contraste con este discurso tenemos, por ejemplo, la decisión tomada por el presidente de Estados Unidos de liberar al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, encarcelado en Estados Unidos. Hernández fue declarado culpable por un tribunal de Estados Unidos en junio de 2024 y condenado a 45 años de cárcel por sus vínculos probados con el narcotráfico. En el proceso los fiscales demostraron que el mandatario colaboró estrechamente con narcotraficantes, facilitando el flujo de drogas y el uso de Honduras como trampolín para el tráfico internacional[1].
Asimismo, con la excusa del combate contra el narcotráfico, Estados Unidos ha atacado unas 68 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico y perpetrado más de doscientos asesinatos extrajudiciales, sin presentar ninguna prueba de que las embarcaciones destruidas eran, efectivamente, usadas para el tráfico de drogas. Hay numerosos testimonios de familiares y víctimas que denuncian la naturaleza criminal de estas acciones[2].
Estados Unidos y los actores externos
Más adelante, el secretario de Estado aborda el tema de la prosperidad aportada por Estados Unidos a sus vecinos más cercanos y cuestiona el papel de diferentes actores externos en un hemisferio que el hegemón norteamericano considera como propio. Rubio particulariza esta preocupación fundamentalmente en China:
«Durante demasiado tiempo, actores ajenos al hemisferio respaldados por Estados extranjeros, específicamente de China, han ingresado a nuestra región con promesas que esconden sus prácticas predatorias. Muy a menudo, su participación adopta la forma de contratos poco transparentes, endeudamiento insostenible, explotación de trabajadores y destrucción ambiental. Cuando los activos críticos de un país quedan bajo la propiedad o el control de otra nación, los países pierden su derecho sagrado a decidir su propio destino y enfrentan graves amenazas a su soberanía nacional, la privacidad de los datos y la independencia económica.»
Sin embargo, estas afirmaciones parecieran realmente una proyección del papel real que Estados Unidos ha desempeñado en relación con sus vecinos. Desde 1898 hasta el presente Estados Unidos ha intervenido en la política interna de los países de la región en más de cuarenta oportunidades, siendo una veintena de ellas invasiones militares directas. Algunos países como Cuba, República Dominicana, Haití o Nicaragua han sufrido en este largo ciclo histórico más de una invasión.
Las tropas y empresas norteamericanas respaldaron los gobiernos dictatoriales en toda la región durante el siglo XX. En su infame Escuela de las Américas, en Panamá, se formaron los militares responsables de asesinar, torturar y desaparecer cientos de miles de personas en toda América Latina en el largo ciclo de dictaduras militares del continente. Hablar sobre la soberanía nacional de los países de América Latina por parte de los Estados Unidos es un tremendo irrespeto a la historia del continente.
Que lo haga, además, el secretario de Estado de esta administración es una evidencia más del extraordinario cinismo de este individuo y de cómo han convertido la mentira en política de Estado. En menos de dos años, la impronta de esta administración ya suma una agresión militar directa contra Venezuela, un cerco criminal de combustible contra Cuba, amenazas a Panamá, México y Nicaragua e intromisiones descaradas en las elecciones de Honduras, Colombia y Brasil.
La promesa de prioridad de esta administración para el continente no se traduce en nada concreto. Por el contrario, la CEPAL volvió a revisar a la baja su pronóstico de crecimiento para América Latina este año de un 2,3 por ciento estimado a finales de 2025 a un 2,2 por ciento, con posibilidades de un crecimiento aún más discreto[3]. Entre los factores que inciden en este descenso, destaca la incertidumbre del escenario geopolítico, con la guerra de Irán como principal elemento desestabilizador y las arbitrarias tarifas impuestas por la administración Trump a varios países de la región, lo cual ralentiza significativamente el desempeño de las economías locales[4].
El secretario de Estado añade:
«Cada nación de nuestra región tiene el derecho soberano de elegir a sus socios. Pedimos tan solo que la elección se haga con transparencia absoluta, y que la totalidad de sus términos sean visibles para el público.»
En contradicción con esto, la Doctrina Donroe se ha enfocado en desplazar forzosamente a todas las empresas extranjeras, particularmente las chinas, de la región. Para ello se han valido de diversos recursos, desde presiones económicas hasta el chantaje directo. Un ejemplo muy ilustrativo es lo ocurrido con el Canal de Panamá. Mediante chantajes y amenazas de anexión, forzaron al gobierno panameño, tradicionalmente un aliado de la política exterior norteamericana, a cerrar una serie de acuerdos de administración del Canal firmados con empresas chinas.
Otros países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, también han sido acusados y perseguidos por esta administración por sus vínculos comerciales con China y Rusia. Incluso, han sido acusados, sin pruebas, de acoger bases de estas potencias en sus respectivos países.
Los aliados del Departamento de Estado
El texto también dedica pasajes a elogiar los gobiernos de los países que comprende la actual visita. Estos aliados tienen un historial que muchas veces contradice las narrativas que Washington y el secretario de Estado quieren vendernos.
El recién instalado inquilino de la Casa de Nariño viene rodeado de numerosas polémicas por sus vínculos con connotadas figuras de la parapolítica colombiana. En su impronta de abogado defensor figuran personalidades como David Murcia Guzmán, creador de la pirámide DMG, condenado por captación ilegal de dinero y lavado de activos; excongresistas condenados por parapolítica, como Rocío Arias y Eleonora Pineda; y el exmagistrado Jorge Pretelt, condenado por corrupción tras exigir sobornos para influir en decisiones de la Corte Constitucional. Esto, sumado a su gusto necropolítico por posar junto a cadáveres en lo que pareciera una clara legitimación de la violencia institucional, ha llevado a que muchas voces se cuestionen la efectividad del discurso de “mano dura” en un gobierno cuya principal figura ha andado en aguas tan turbias[5].
Noboa, el flamante presidente de Ecuador, ha sido acusado de hacer parte de una trama de narcotráfico familiar. Según documentos de la Policía ecuatoriana, entre 2020 y 2022 fueron incautados cerca de 700 kilos de cocaína en el puerto de Naportec, Guayaquil, ocultos en cajas de banano pertenecientes a la empresa Noboa Trading[6]. En junio de 2026, la periodista polaca Silva Koniuszek, quien investigaba los vínculos de la familia Noboa, especialmente el presidente, con este entramado de tráfico, fue asesinada, haciendo pasar su muerte por un suicidio. El presidente ecuatoriano, además, ha militarizado múltiples ciudades del país, en un intento de contener el aumento significativo de la violencia criminal y dio la orden de violar la inmunidad de la Embajada de México en Quito para secuestrar al ex vicepresidente Jorge Glass. En las últimas elecciones, frente a la candidata del correísmo Luisa González, ocurrieron múltiples irregularidades que indican que los procesos estuvieron lejos de la transparencia necesaria.
La señora Fujimori, por su parte, es hija del infame Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión en 2009 por varias masacres cometidas en los años de su presidencia en el Perú. Keiko misma ha sido sujeta a proceso por la justicia del país, acusada de liderar una organización criminal que involucra a su partido político Fuerza Popular. Asimismo, por los presuntos delitos de lavado de activos, falsa declaración en proceso administrativo, falsedad genérica y obstrucción a la justicia, así como por la captación de fondos ilícitos para financiar sus campañas políticas.
Estos tres presidentes, junto a otros como el hondureño Nasry Asfura, completamente expuesto en el Hondurasgate; Javier Milei que ha destruido la economía argentina y regalado el país o Claudio Katz, en Chile, que reivindica la dictadura pinochetista, son los modelos políticos que la Casa Blanca quiere para nuestra región. Colaboradores dispuestos a ceder las riquezas naturales de sus países, reprimir la resistencia popular y sustentar la bamboleante hegemonía de Estados Unidos.
A estos aliados les habla el secretario de Estado en el texto antes mencionado, con sus promesas vacías de prosperidad y soberanía y una práctica concreta de saqueo y sometimiento. Rubio no tiene un proyecto para América Latina precisamente porque Estados Unidos no tiene y nunca ha tenido un verdadero proyecto de desarrollo regional. No quieren iguales, quieren colonias y neocolonias. Y aunque el visitante de hoy luzca como latino, su esencia es profundamente imperial. Nuestra elección, la de todas y todos los latinoamericanos, sigue siendo entre Somoza y Sandino, entre Batista y Fidel.
Notas:
[1] Juan Orlando Hernández condenado en EEUU: datos clave juicio
[2] Ataques de EEUU contra supuestas narcolanchas cumplen un año y dejan unos 220 muertos
[3] América Latina y el Caribe crecerá 2,2% en 2026, en un contexto internacional caracterizado por conflictos geopolíticos | CEPAL
[4] La política de aranceles de EE.UU. ha golpeado a varios países de América Latina – El Diario de Hoy
[5] Los polémicos vínculos que persiguen la candidatura presidencial de Abelardo De la Espriella
[6] Ecuador: Empresa familiar de Noboa vinculada con narcotráfico
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