Por: Alfredo Jalife-Rahme
El analista mexicano Alfredo Jalife pone bajo la lupa al subsecretario de la Guerra estadounidense, el multimillonario Stephen Feinberg, quien parece ser el verdadero mandamás en el Pentágono. Muy reservado, Feinberg fue propietario del ejército privado DynCorp (equivalente de Blackwater), antes de pasar a presidir el grupo de consejeros del presidente Trump I sobre todo lo relacionado con la labor de inteligencia. Hoy en día, Stephen Feinberg está introduciendo una lógica capitalista en las fuerzas armadas de Estados Unidos, invirtiendo fondos públicos en empresas privadas… a menudo vinculadas con el fondo de inversiones que él mismo presidió hasta que se incorporó a la administración Trump II.
Ben Lorber, de Religion Dispatches, titulaba en 2024: «Los fervientes evangélicos sionistas de Trump, listos para liderar el ejército y las relaciones entre Estados Unidos e Israel» [1].
Ben Lorber comentó entonces que «con Trump 2.0, es posible que regresen a la Casa Blanca más fuertes que nunca. El reciente nombramiento de Mike Huckabee como embajador de Estados Unidos en Israel y de Pete Hegseth como secretario de Defensa significa que los militantes sionistas evangélicos y de línea dura podrían tomar el control del Pentágono y de las fuerzas armadas –y, por supuesto, estar al mando de la relación entre Estados Unidos e Israel». Agregó que «tras más de un año de genocidio israelí respaldado por los demócratas y de escalada beligerante en Gaza, Líbano y toda la región, la derecha de Estados Unidos e Israel está lista para trabajar en conjunto hacia una agenda todavía más brutal y distópica, que va desde la anexión total de Cisjordania por parte de Israel hasta la guerra contra Irán y más allá».
¡Ben Lorber se quedó corto! Ya en 2018, Hegseth vinculó todos los «milagros» (sic) del sionismo: Declaración Balfour de 1917; Estado de Israel, 1948; ocupación de la parte antigua de Jerusalén, 1967; y reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, en 2017. Luego, Hegseth se arrojó al vacío sideral: «No hay razón para que el milagro de restablecer el Templo en el Monte del Templo no sea posible.» [2]
Al más depurado estilo de los trogloditas talmúdicos Ben-Gvir (ministro de Seguridad de Netanyahu) y Bezalel Smotrich (ministro de Finanzas), Pete Hegseth espetó que para lograrlo se necesitan «hechos sobre el terreno»: la «soberanía sobre Judea y Samaria» y la existencia de «un solo Estado», sin Palestina. El gravísimo problema radica en que para la supuesta “reconstrucción del Tercer Templo judío” que Hegseth reclama en Jerusalén habría que destruir los sitios sagrados del Islam –que cuenta con 2 100 millones de feligreses en 57 países. Estamos hablando de la mezquita Al-Aqsa y Haram al-Sharif (la Cúpula de la Roca).
El multimillonario y connotado especulador jázaro Stephen Feinberg, hoy subsecretario de Defensa, es el verdadero mandamás del Pentágono, a cargo del presupuesto y del gasto militar, mientras que el locuaz Pete Hegseth es solamente el que da la cara mediática [3].
El objetivo asignado a Stephen Feinberg es “derrotar a China” bajo la lógica del capital privado. Su carrera ha sido fétidamente macabra desde que aprendió todas las fechorías en Drexel Burnham, con Michael Milken–el “rey de los bonos chatarra” [4], quien lloró por sus trapacerías ante el juzgado [5]– e Ivan Boesky. Con 32 años, Stephen Feinberg fundó el hediondo Cerberus Capital Management y ahora gestiona el gasto militar como si fuera un fondo financiero. Sus escándalos son mayúsculos dado el hecho que la correlación jázara, tanto matemática como teológica, de Michel Milken, Ivan Boesky y Stephen Feinberg es muy poderosa.
Hoy, David A. Lorch, ex súbdito de Stephen Feinberg, está a cargo de la compra de misiles. Lo más sobresaliente es que el secretario del Comercio, también jázaro, Howard Lutnick, es quien “revisa” los contratos del Pentágono con Cerberus. Stephen Feinberg y su grupo no tienen llenadera y colocaron al abogado fiscal de Cerberus, Alan S. Waldenberg (apellido de alta resonancia ashkenazi), como representante del Pentágono en el asunto pestilente de la compra de “tierras raras” de MP Materials, además de ser presidente de la Fundación Feinberg.
No es nuevo el control del Pentágono por parte de la teología financierista jázara. Viene de los tiempos del aciago 11/9/2001 con el doble (sic) cobro de los seguros de las Torres Gemelas por el empresario inmobiliario ashkenazi-jázaro Larry Abraham Silverstein [6], y el manejo de la contraloría del Pentágono por el rabino (¡megasic!), también jázaro, David Zakheim con el secretario Donald Rumsfeld, donde extrañamente “se extraviaron” 2,3 billones de dólares [7].
Lo que cambió es que con el empresario inmobiliario Trump 2.0, la teología financierista jázara ya pasó al primer plano [8].
[1] “Trump’s Fervent Christian Zionists Poised to Lead the Military — And US-Israel Relations”, Ben Lorber, Religion Dispatches, 14 de noviembre de 2024.
[2] “Trump’s nominee for secretary of defense once suggested a temple could be built on Temple Mount”, JNS, 14 de noviembre de 2024.
[3] “The billionaire hidden behind the curtain inside Trump’s Pentagon”, Aram Roston, The Guardian, 18 de junio de 2026.
[4] “Michael Milken Returns to Wall Street for UJA-Federation Dinner”, Alexandra Stevenson, The New York Times, 8 de diciembre de 2015.
[5] «Genocidio financiero: jázaros de Wall Street castigan a las universidades propalestinas de Estados Unidos», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 5 de mayo de 2024.
[6] «NY: los dueños del WTC» y «11/9: Se tambalea la historieta oficial», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 26 de septiembre de 2004 y 10 de septiembre de 2006.
[7] “Dov Zakheim and the Missing Trillions”, Smoking Mirrors, The Truth Seeker, 19 de noviembre de 2007.
[8] “Larry Silverstein Shares Insights on Trump Win”, Paul Fiorilla, Commercial Property Executive, 9 de noviembre de 2016.
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