Por: Alfredo Jalife-Rahme
Las cifras hablan por sí solas. En pocos años China ha alcanzado la cima en 69 de las 74 tecnologías de avanzada. Estados Unidos sólo ha podido hacerlo en 5 de esas tecnologías. Occidente ya ha perdido la partida, al menos en el plano científico… pero todos sabemos que de eso dependen siempre los progresos económicos y militares.
Según el sinófobo think tank Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI, por sus siglas en inglés), en su trazabilidad de tecnología crítica (critical technology tracker o CTT) correspondiente a junio de 2026, China ostenta un descomunal liderazgo en la investigación de alto impacto: en 69 de 74 rubros [1]. ¡El futuro, que ya es presente, está escrito en el muro!
Antes se manejaba que el liderazgo chino marcaba la dinámica de una tendencia azorante que hoy se ha consolidado en forma estructural en la aplastante mayoría de los campos que definirán la soberanía tecnológica, la capacidad militar y la competitividad económica.
En la actualización de este año, China ya rebasó a Estados Unidos en ingeniería genética –además de radioterapia y medicina nuclear–, así como en procesamiento de lenguaje natural. En pleno declive acelerado, con o sin Trump, Estados Unidos conserva todavía su liderazgo en sólo 5 rubros.
El ASPI toma en cuenta la presencia de un país en por lo menos 8 de 10 instituciones líderes a escala global –¡predomina la Academia China de Ciencias con 30 tecnologías!–, así como el número de publicaciones alusivas, que en el caso de Pekín marca una tendencia al monopolio en 41 tecnologías de las 69 que encabeza. En su actualización de junio de 2026, el ASPI exhibe que el liderazgo chino se consolidó en hardware, aceleradores de inteligencia artificial (IA) y en manufactura biológica.
El monopolio chino destaca en aprendizaje de máquinas (machine learning), robótica avanzada, comunicaciones de radiofrecuencia avanzadas, gemelos digitales (digital twins), semiconductores de banda ancha y ultra ancha y análisis avanzado de datos y sistemas autónomos.
China mantiene su liderazgo en interfaces cerebro-computadora, pero ya no tiende al monopolio. Por su parte, Estados Unidos se consolidó con tendencia al monopolio en neuroprótesis.
Fuera de China y Estados Unidos, la brecha se ha profundizado en forma alarmante. La India está presente en el “top 5” de 56 tecnologías específicas y, nada desdeñablemente, ocupa el segundo lugar –¡delante de Estados Unidos!– en 16 de las 69 tecnologías que encabeza China.
Alemania mantiene su liderazgo europeo y Gran Bretaña ha perdido fuerza. Vale la pena señalar que la Unión Europea, como bloque en plena delicuescencia, lidera en muy pocos rubros. Pese a las asfixiantes sanciones “occidentales” existentes desde hace 47 años, asombra que la República Islámica de Irán surja en el “top 5” en varias áreas de materiales y propulsión (de uso dual: civil y militar).
La Trazabilidad (CTT) no mide la presente capacidad industrial ni el despliegue comercial, sino que pondera la intensidad de la investigación de alto impacto que incluye los “flujos de talento”, donde se aglutinan los mejores investigadores del planeta: un indicador adelantado de la capacidad futura de un país.
En el campo de moda de la IA –que definirá el destino del planeta–, se libra una feroz batalla entre Estados Unidos y China, lo cual se subsume en el flujo de los talentos en investigación de alto impacto. La ventaja de China como fuente de los mejores talentos en IA se ha ampliado desde 2022 [2].
Más allá de la promesa de un “diálogo sobre la IA” como resultado de la visita de Xi a Washington, según datos de Carnegie China, hoy el «57% de los mejores talentos en IA provienen de China (frente al 46% registrado en 2022), mientras que un 13% provienen de Estados Unidos (menos que el 20% registrado en 2022)».
Pese a las fuertes tensiones y castigos recíprocos, Estados Unidos sigue siendo muy atractivo para el talento global en IA, en particular, para el talento chino. Curiosamente, el “talento” fue una moneda acuñada por los fenicios-cananeos, y hoy el ex casinero Trump parece apostar todo su “resto” lúdico por la IA, cuando se proyecta que la inversión total en centros de datos e infraestructura de IA asociada alcance 10 300 millones de dólares (trillones en anglosajón) entre 2025 y 2032 (un 3,6% del PIB anual), lo cual empequeñecería los proyectos colosales en ferrocarriles, redes de autopistas y la “plomería para Internet” [3].
[1] “ASPI’s two-decade Critical Technology Tracker: The rewards of long-term research investment”, Australian Strategic Policy Institute, 28 de agosto de 2024.
[2] “@CarnegieChina”, Carnegie China, X, 23 de septiembre de 2026.
[3] “@NickTimiraos”, Nick Timiraos, X, 4 de septiembre de 2026.
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