• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

TINKU

La información independiente sobre América latina

  • Facebook
  • Facebook
  • X
  • AmericaLatina
    • Invitados
    • Colombia
      • Gustavo Petro
    • Peru
    • Uruguay
    • Bolivia
    • Chile
    • Argentina
    • Venezuela
    • Ecuador
    • América Central
    • Mentes del Sur
  • Global
  • Cultural
  • Nosotros
    • CONTACTENOS
    • DONAR
  • ARCHIVO
  • COMENTARIOS
  • Mentes del Sur
    • Enrique Dussel
    • Rafael Bautista
    • Walter Mignolo
    • Boaventura de Sousa S.
    • Silvia Rivera Cusicanqui
    • Anibal Quijano
    • Álvaro García Linera
    • Eduardo Galeano

Fanon: piel y lenguaje

01/08/2021 by Vitalio 1 comentario

Comparte esto:

  • Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Tweet
  • Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Haz clic para imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir

Por: Sandra Russo

Hay vidas aceleradas y extraordinariamente consistentes, como la de Franzt Fanon, que dejan más que obra. Dejan iluminaciones. Casi siempre se lo recuerda por su libro casi póstumo, Los condenados de la tierra, porque fue un faro de época. El libro es de 1961. Tiempos de choques violentos y soluciones armadas. En la época más agitada de su vida, ya psiquiatra recibido en Lyon, Fanon se fue a ejercer a Argelia y al poco tiempo se integró al Frente de Liberación Nacional Argelino, que combatió contra los franceses y ganó la independencia en 1962, un año después de la prematura muerte de Fanon.

Fue un miliciano con muchos fundamentos. A los de todos los demás, a los que ya traía con él desde su politización caribeña, en esos años sumó los que relevó en su vida profesional: atendió a colonos y colonizados, a víctimas y victimarios, a blancos y a negros, a torturados y torturadores.

 Además de haber sido en ese sentido también un innovador en materia de tratamientos –introdujo un punto de vista que a lo biológico y a lo psicológico le sumó lo cultural, y cambió el hospicio como un centro de reclusión para darle la vida de las actividades colectivas, de granja y artísticas–, Fanon escuchó y supo aún más profundamente de lo había sabido siempre: que había una locura de la colonización, cierto desequilibrio mental en la crueldad del colonizador, y otro en el colonizado. Ya a mediados de los 50, Fanon advierte que gran parte del problema consiste en que el colonizado “le cree” al colonizador mucho más de lo que parece, aunque lo odie. Y que el colono convierte su presunta superioridad en un delirio que debe sostener pese a las evidencias y a sus propias percepciones.

Pero el colonizado cree con una fe que ni siquiera le pertenece. Le cree porque habla en francés; porque sobre la piel negra y lastimada, esclavizada, abusada sin reparo, el colonizador depositó un lenguaje que el colonizado asume como “verdadero”. Quizá se rebela contra él, quizá no sea consciente, pero es la propia lengua la que se encarga todo el tiempo de mantener tensas las cuerdas de la dominación, porque el colonizado piensa el mundo y se piensa a sí mismo con las herramientas que le ha dado quien lo domina. Y ahí descubre Fanon que yace la base de esa superioridad delirante del opresor, y la creencia en ella también del colonizado.

En el libro que escribió en esa década, Piel Negra, máscaras blancas, Fanon todavía no habla, como en Los condenados de la tierra, del proceso africano como mosaico de luchas descolonizadoras que fracasan. Habla por primera vez de la piel, de la negritud. De eso que está a la vista y sin embargo ha sido encapsulado por el francés para hacerlo todavía y todo el tiempo más evidente y hasta determinante: cada negro que habla francés o siente que debe hablarlo lo más correctamente posible, está consintiendo que su negritud es inferior a los verdaderos dueños del lenguaje.

Uno de los maestros de Fanon en Martinica, que es donde había nacido, Aimé Casaire, poeta y luego presidente, es considerado el autor del concepto de negritud. Fanon admiraba a Cesaire, un poeta que había transmitido política pero también poéticamente que era necesario volver a pensar en la piel y sentirse hombre o mujer desde el cuerpo, y no desde la lengua.

“Oh cuerpo mío, haz siempre de mí un hombre que interrogue!”, es la frase de Cesaire con la que Fanon cierra el libro.

Traspasa a Marx, va más allá de la clase y se detiene en la piel. No para saludarla como reservóreo de las herramientas para ir hacia un mundo mejor, sino en un sentido más literal: Fanon cayó en cuenta que era negro, que era algo que tenía que repetirse a sí mismo, que era algo de lo que él a veces se olvidaba pero los blancos jamás. Fanon había tenido una experiencia límite al respecto.

Había sido un joven negro colonizado. Su mente había estado colonizada. Cuando el gobierno pronazi de Vichy se estableció en Martinica y revictimizó a su población, Fanon decidió irse a Francia y unirse a la Resistencia para luchar contra los nazis. Participó de una batalla en Alsacia que fue clave en la reconquista, fue condecorado por eso, pero cuando se recuperó París, para el desfile de recibimiento, los soldados negros fueron separados y mandados a esperar a La Provenza. Francia, la Francia de la resistencia, no quería mostrar un triunfo en el que habían participado negros de las colonias.

A pesar de haber sufrido el racismo desde su nacimiento, Fanon había hecho lo que todos los que lo sufren desde ese momento: lo había naturalizado. Debe haber habido cierto orgullo en formar parte de esos pelotones que enfrentaron a los nazis y los derrotaron. Un orgullo que redobló la humillación hasta hacerla insoportable cuando los de su mismo color de piel fueron separados porque llegó la orden de “blanquear” el regimiento.

A su regreso a Martinica Fanon ya no es el mismo. Y observa que las burguesías locales prósperas que la potencia colonizadora avala serán siempre el dique contra el que chocarán los pueblos. De hecho, la única colonia que logró su independencia fue Haití. Y de ahí el castigo.

Fanon, en sus apuntes y también visionariamente, advierte que colonización y patriarcado van trenzándose en un mismo movimiento, y que es precisamente el patriarcado lo que teje complicidad entre el colonizado y el colonizador. Blancos y negros a expensas de las mujeres.

Lúcido, disrruptivo, de una audacia intelectual poco frecuente, Fanon llega a expresar que la lucha por la descolonización nunca será posible si no es desde la piel y desde el lenguaje, pero además advierte que la conciencia de la negritud debe servir para todas las emancipaciones, no solo la de los negros. Porque no hay piel ni género superior. Eso es lo que él ve y testimonia, y a lo que Jean Paul Sartre se refiere en el prólogo de Los condenados…: Fanon estaba interpelando todo, diciéndoles a negros y a franceses que volvieran en sí, que despertaran de esa alucinación de la colonia, porque sólo alucinando podía seguir aquello en pie.

El despertador era la política. Porque como escribió su maestro Cesaire, y Fanon repitió, “politizar es inventar almas”.

Comparte esto:

  • Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Tweet
  • Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Haz clic para imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir

Publicado en: Global, titular2

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. Daniel dice

    02/08/2021 a las 00:54

    Fanon sigue vigente. Fanon es uno de los iniciadores de la descolonización epistemológica. Gran pensador.

    Responder

ComentarioCancelar respuesta

Barra lateral principal

Suscribete en nuestra lista

PODCASTS DE DON JUAN

Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
06/03/2024
juan
LAS OCHO, un poema de Lorca
26/12/2023
juan
RAIZ DE HOMBRE de Octavio Paz
03/11/2023
juan
NIDO de García Lorca
15/10/2023
juan
TIERRA SIN RETORNO
02/10/2023
juan
MADRUGADA de Octavio Paz
25/09/2023
juan
SILENCIO de octavio paz
14/09/2023
juan
EL HUERTO DE LA PETENERA de Lorca
28/08/2023
juan
DESPEDIDA de Lorca
18/08/2023
juan
LAS ESTRELLAS de Adonis
04/08/2023
juan
Search Results placeholder

U2 & Mary J Blige, ONE

https://youtu.be/akGWHtDkVUk?si=8J2-RVdr2sOSCMDA

Los artículos se publican con el permiso de los autores a través de una licencia de Creative Commons

Ontiveros

El talento de los nuevos escritores brilla en los Premios Francisco Umbral de Columnismo

Festival Mar de Palabras 2026 en Santo Domingo, del Caribe al mundo

Apoyo masivo a Maricarmen frente al desahucio: “Es parasitismo, no meritocracia”

Spam bloqueado

284.477 mensajes de spam bloqueados por Akismet

webmaster ©ontiveros

Utilizamos cookies para asegurar una mejor experiencia en nuestra página. Al utilizar nuestras páginas, aceptas el uso que hacemos de las cookies.